¿Continuará la hegemonía del toro de Wall Street en 2022?

La fortaleza de la Bolsa americana se explica en parte por el crecimiento económico de EEUU, pero sobre todo por el tipo de compañías que cotizan allí

Un español que hubiera invertido 100.000 euros en marzo de 2009, mínimos de mercados tras la crisis financiera, vería hoy su cartera valorada de forma muy diferente en función de si hubiera elegido fondos de Bolsa española, europea o estadounidense. En el primer caso, la valoración sería casi de 200.000, en el segundo algo más de 400.000 y en fondos de Bolsa americana alcanzaría un valor de casi 750.000 euros. Los datos son la rentabilidad media de los fondos que invierten en cada mercado (según las categorías blend de Morningstar). No sonaba mal haber doblado la inversión con los fondos de renta variable española. Sin embargo, si me permiten la analogía, el toro de Osborne tiene en estos últimos años, un perfil más plano que la escultura de metal que se exhibe en Wall Street.

Son pocos los que invierten en niveles mínimos de mercados, normalmente se espera un poco tras el susto de las caídas. Pero no hace falta haber invertido en mínimos para tener una buena rentabilidad, basta con haber invertido de forma global. En los últimos diez años la renta variable americana ofrece una rentabilidad media anual superior al 15%, la europea casi un 10% y la española poco más del 4%. Así pues, los inversores con sesgo doméstico, siguiendo con el símil torero, han sufrido una puya que les ha quitado buena parte de la fuerza alcista de este último ciclo.

El diferencial a favor del mercado estadounidense frente a Europa se refleja también en el peso de este país en el índice de Bolsa mundial que ha pasado de suponer menos del 50%, a principios de 2008, hasta casi un 70% en la actualidad. Por el contrario, Europa, incluyendo Reino Unido, que pesaba un 33%, ahora representa sólo un 18%.

Mi objetivo no es darles datos que igual ya conocen, sino intentar explicar las causas de las diferencias de rentabilidad entre bolsas de distintas regiones, con el objetivo de ofrecerles otra perspectiva a la hora de hacer la distribución de su renta variable.

Los analistas y asesores financieros, entre otras cosas, suelen basar sus recomendaciones en las perspectivas de crecimiento de cada país. Estados Unidos ha crecido en los últimos años a más del doble que Europa. Desde 2011 su PIB se ha incrementado a una tasa de casi el 4%, mientras que en Europa no llega al 2%. Pero la diferencia de crecimiento no es el único factor que explica la rentabilidad de los mercados. Si fuera así, los mercados emergentes deberían haber tenido una evolución considerablemente mejor que los desarrollados la pasada década y sin embargo, ocurrió lo contrario.

En los últimos cinco, diez e incluso quince años, el comportamiento de las bolsas locales se explica bastante por su composición sectorial y el estilo de las compañías listadas. El sector tecnológico ha tenido un comportamiento espectacular en los últimos diez años. El Nasdaq, que no solo tiene compañías de tecnología pura y no solo americanas, ha tenido una rentabilidad anual media de más del 20%. Estos últimos años, las tecnológicas compensan el disgusto del 2000, pero les costó recuperarse, y mucho, más de lo que muchos piensan. Y no viene mal recordar ciertas cosas, no vayamos a repetir errores del pasado.La tecnología representa actualmente un 27% en el índice americano, mientras que en el español el 27% está en el sector financiero y, sobre todo, en bancos. La diferencia entre estos dos sectores desde la crisis financiera es espectacular, comparable con la del Nasdaq y el Ibex. Si mantiene sesgo doméstico en su renta variable no le recomiendo capitalizar las rentabilidades medias que aparecen anteriormente y luego comparar las acumuladas. Olvídese del pasado y céntrese en el futuro. Además, si invierte en renta variable desde hace diez años ya le irá mejor que a los que mantienen depósitos. Si tiene tendencia a comparar su caso con otro que le parece mejor, sobre todo en cosas que no puede cambiar, igual le ayuda leer las trampas del deseo de Ariely.

Pero no solo el sector es importante, de hecho, mirar solo el sector puede confundir. Por ejemplo, Amazon y Renault están clasificadas como consumo cíclico y la evolución de su cotización ha sido muy diferente, como lo son sus cifras de crecimiento. Y me parece que afecta menos que una sea americana y otra francesa. Ambas son multinacionales y pueden obtener ingresos de todo el mundo, no exclusivamente de su país o región.

Por lo tanto, además del país y sector, influye el estilo de compañía y en los últimos diez años hay grandes diferencias entre los fondos que invierten en aquellas cuyas ventas, ingresos y clientes crecen rápidamente y las que tienen un crecimiento de su negocio más lento, aunque la cotización por beneficios, ingresos o valor contable, sean mucho más atractivo. Seleccionar este tipo de compañías en un fondo es lo que se conoce como estilo valor.

El tamaño de las compañías también influye, en los últimos años las grandes multinacionales han tenido un comportamiento excepcional. Pero no olvide que los factores que más contribuyen a la rentabilidad van cambiando en diferentes periodos.

Es recomendable tener una visión global y mirar más allá del país a la hora de decidir dónde invertir. Si duda o quiere saber más, siempre puede acudir a un asesor profesional que le puede orientar.

Marta Diaz-Bajo es Directora de soluciones de inversión de Atl Capital