Nissan Barcelona produce su último coche a la espera de definir su futuro industrial

El proyecto mejor posicionado para hacerse con las instalaciones que deja el fabricante nipón en Zona Franca es el del ‘hub’ de electromovilidad

Instalaciones de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.
Instalaciones de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. EFE

La factoría de Nissan en Zona Franca (Barcelona) produjo este jueves su último vehículo para la firma nipona, una pick-up Navara, que se ensamblaba en la línea 2 de la fábrica, según ha informado el secretario de UGT Nissan, Manel Sanz, en declaraciones a EP. La línea 1, donde se hacía la furgoneta eléctrica e-NV200, ya había cesado su actividad la semana pasada. De esta forma, la planta, en la que se empleaban hasta ayer 2.600 trabajadores, pone punto y final a la producción para Nissan tras 42 años de actividad.

Ahora, el futuro de la factoría es una incógnita, sobre todo después de la negativa del fabricante chino de coches General Wall Motors (GWM) a entrar en el proceso de reindustrialización. El “no” de esta automotriz supuso un jarro de agua fría en las aspiraciones del Gobierno y los trabajadores, que consideraban al proyecto de GWM como el mejor de las alternativas propuestas, ya que era el más parecido a la actividad que ya venía desarrollando la planta.

Este viernes tendrá lugar una importante reunión de la mesa de reindustrialización, en la que los sindicatos esperan obtener información más precisa de cuáles son los pasos a seguir. Actualmente, según explicaron fuentes conocedoras de las negociaciones a este diario, el proyecto mejor posicionado para hacerse finalmente con los terrenos de Zona Franca y Sant Andreu de la Barca es el ‘hub’ de electromovilidad impulsado por la empresa QEV Technologies. Por su parte, para las instalaciones de Montcada i Reixac (más pequeña que Zona Franca), el candidato mejor colocado es el fabricante de motocicletas eléctricas Silence, compañía cuya participación mayoritaria pertenece a Acciona.

Otro de los posibles proyectos es el del grupo belga Punch, que quiere utilizar las instalaciones de Nissan para fabricar vehículos de hidrógeno. Tras la decisión de GWM de retirarse del proceso de reindustrialización, el interés del grupo Punch se ha reactivado, según explican fuentes de la mesa.

Ya fuera del ámbito del motor, también ha habido propuestas de inversión para el desarrollo de proyectos logísticos, como el de la empresa australiana Goodman. También se ha conocido en los últimos días la intención del grupo Panattoni de hacerse con los terrenos de Nissan, “pero esto no se ha planetado en la mesa”, explicaron fuentes sindicales.

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