Los propósitos de año nuevo de Xi son difíciles de equilibrar

Pide a las autoridades que vuelvan a centrarse en el crecimiento y aflojen las políticas demasiado estrictas

El presidente chino, Xi Jinping.
El presidente chino, Xi Jinping. reuters

El presidente Xi Jinping ha convertido los propósitos de año nuevo en un enigma para las autoridades ocupadas en su campaña de saneamiento. Preocupado por la estabilidad económica antes de una remodelación clave del liderazgo del país en octubre, quiere frenar las medidas duras contra las tecnológicas y otras en 2022. También está suavizando su postura sobre la transición energética, al tiempo que impulsa más infraestructuras. Sin embargo, al no haber cambios en otras normas, resulta difícil encontrar un equilibrio.

Este año han aparecido nuevas reglas, desde antimonopolio hasta sobre seguridad de los datos, que han causado estragos en una serie de empresas chinas de internet y de otros tipos. Muchas cotizan en Nueva York: el índice Nasdaq Golden Dragon China ha caído casi un 40% en lo que va de año; el gigante del comercio electrónico Alibaba, por sí solo, ha perdido 500.000 millones de dólares de valor desde el máximo alcanzado en 2020. A principios de este mes, China Evergrande, el promotor inmobiliario más endeudado del país, entró oficialmente en mora.

Pero durante la Conferencia Central de Trabajo Económico que concluyó el viernes, en la que los máximos dirigentes establecieron la agenda económica del próximo año, Xi dejó claro que es hora de volver a centrarse en el crecimiento y aflojar las políticas demasiado estrictas. En particular, esto incluye el carbón, cuya carencia ha provocado una crisis energética en todo el país este año, ya que los gobiernos regionales produjeron menos para cumplir los objetivos de neutralidad de carbono. Citando el triple golpe de la débil demanda de los consumidores, la insuficiencia de la oferta y la disminución de la confianza del mercado, Xi aprovechó la reunión para sermonear a las autoridades contra la “elaboración de políticas caóticas” que a menudo no han entendido cómo equilibrar su visión a largo plazo y las prioridades a corto plazo.

Pero no está presionando para dar un giro a la política en áreas como la inmobiliaria, por ejemplo: en la reunión reiteró que “las casas no son para la especulación”. Y está instando a los gobiernos locales, tras un año de relajación, a que se apresuren a emitir bonos para financiar los proyectos de infraestructura que Pekín necesita lo antes posible.

Pero hay una razón por la que la inversión en infraestructuras solo creció un 1% interanual en los primeros 10 meses de 2021: Pekín ha examinado más que nunca las pilas de deuda local y es difícil encontrar proyectos públicos con buena rentabilidad más allá de los peajes de las autopistas. El énfasis de la reunión en el control de la deuda pública no facilita la tarea.

Mientras tanto, la guerra contra los monopolios y la “expansión imprudente del capital”, que este año ha arrasado con industrias enteras como la de las clases particulares, necesita, argumentó Xi, reforzarse, pero con “semáforos” que dejen pasar a los actores con buen comportamiento. Es una receta para la confusión, que deja a las autoridades caminando en la cuerda floja para cumplir.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías