De pequeña a mediana, una escalera con demasiados escalones

Las medianas empresas ganan en estructura organizativa, diversificación y acceso a la financiación, pero asumen demasiada carga regulatoria

De pequeña a mediana, una escalera con demasiados escalones
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Ver crecer a la compañía es el deseo natural de todo empresario. El aumento de dimensión implica más actividad y con ello más negocio, más rentabilidad y más presencia en el mercado. Sin embargo, el emprendimiento, que no falta en España, choca con la realidad año tras año.

Esta no es otra que el dominio de la microempresa, la que no supera los 10 trabajadores, en el tejido productivo español y la mayor mortalidad empresarial, ya que menos de un 40% de las empresas llega a los cinco años de vida, según datos de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme).

El predominio absoluto de la pequeña empresa y de la micropyme en nuestro país se explica por las dificultades para su transformación en sociedades de mayor tamaño. El paso de ser considerada una pequeña empresa −menos de 50 empleados– a una mediana de 50 a 250 empleados– se encuentra con una burocracia "que es considerada una traba importante por el 43% de las compañías", asegura el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet.

Los créditos a las pequeñas compañías están al 3,4% de interés, mientras que a las grandes se los dan al 1,16%

En esta institución reclaman a la Administración la reducción de formularios y declaraciones, así como la simplificación de procedimientos administrativos y normativos para el crecimiento de las empresas españolas, en línea con las recomendaciones de la Unión Europea y de la OCDE. Impulsar la teletramitación, coordinación interadministrativa y unidad del mercado nacional son propuestas que Cámara de España lanza desde hace lustros para facilitar la expansión de las pymes.

Cuando llega el cambio de tamaño

Cepyme ha elaborado un estudio sobre el crecimiento empresarial en España, que identifica como principales "escalones regulatorios" y, por tanto desventajas, para aumentar el tamaño de una sociedad de pequeña a mediana los siguientes:

Regulaciones contables

-A partir de 50 empleados, la empresa no puede presentar balances simplificados si, durante dos ejercicios consecutivos, cumple al menos dos de estas condiciones: activos superiores a cuatro millones de euros, ventas superiores a ocho millones de euros y más de 50 trabajadores.

Regulaciones laborales a partir de 50 empleados

  • Creación de un comité de empresa de cinco miembros para cada centro de trabajo.
  • La empresa debe facilitar todos los medios para el proceso de elección de los delegados.
  • Designación de dos delegados de prevención de riesgos laborales.
  • Constitución de un Comité de Seguridad y Salud paritario formado por dos delegados y dos representantes de la empresa.
  • Las empresas que realicen despidos colectivos que afecten a más de 50 trabajadores deberán ofrecerles un plan de recolocación externa si no se encuentra en procedimiento concursal.
  • Obligación de financiar al menos el 20% del coste total de la formación de los trabajadores.
  • Elaboración y registro de un plan de igualdad, que mantiene su vigencia aunque el número de trabajadores vuelva a ser inferior a 50.
  • Constitución de una comisión paritaria para la vigilancia y el seguimiento del plan de igualdad.
  • Obligación de justificar diferencias salariales de al menos el 25% entre el salario medio de los empleados y de uno y otro sexo.

Regulaciones tributarias

  • A partir de unas ventas de seis millones de euros, se adquiere la condición de gran empresa a efectos fiscales.
  • Pago mensual, en lugar de trimestral, de las retenciones del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).
  • Liquidación mensual, en lugar de trimestral, del IVA.
  • Los pagos fraccionados pasan a calcularse sobre la base imponible del año en curso y no sobre la cuota íntegra de periodos anteriores.
  • A partir de unas ventas de diez millones de euros, se pierden los incentivos fiscales en el impuesto sobre sociedades.
  • Se incrementan los pagos fraccionados por el impuesto sobre sociedades.
  • A partir de 50 trabajadores, se pierden las deducciones en el impuesto sobre sociedades por la contratación indefinida de desempleados.

Ventajas del aumento de tamaño

A pesar de las barreras que debe saltar una empresa para pasar de 49 a 50 trabajadores y obtener así el estatus de mediana, el crecimiento le otorga otras ventajas. El propio Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publica, en su informe Estrategia Pyme, que las pequeñas compañías presentan "una serie de debilidades estructurales de gran calado: baja productividad, tamaño reducido, limitada capacidad exportadora, poca inversión en innovación, escasa digitalización y reducida capacidad para generar empleo, entre otras".

En Cepyme destacan que más tamaño supone más disponer de más estructura a la hora de hacer frente a toda una serie de obligaciones como son: llevar los registros contables (libro diario, inventarios y cuentas anuales).

En el caso de sociedades comerciales, la obligación de llevar y legalizar los libros societarios (actas, registro de socios o libro de acciones); las declaraciones informativas anuales (IVA, operaciones con terceros, etcétera); registro de las horas de trabajo de cada empleado; regulación del trabajo a distancia; protección de datos personales; envases y residuos de envases; y evaluación ambiental en su caso.

Otro aspecto que supone una ventaja a la hora de crecer en dimensión es que a las pequeñas empresas y microempresas se financian a tipos de interés más elevados, sobre todo en épocas de crisis económicas como la actual, en las que acceder a préstamos también les resulta más difícil.

Valga como ejemplo el que, a principios de 2021, el Banco de España publicó que el tipo medio de interés a grandes empresas para operaciones de más de un millón de euros fue del 1,16%, lo que supuso todo un récord histórico. Sin embargo, a las pymes y a los autónomos se les aplicó, ese mismo mes de enero, un tipo medio del 3,4% en operaciones de hasta 250.000 euros. 

'Digitivación' como llave

La digitivación o unión de digitalización y reactivación, concepto defendido por Luis Pardo, CEO de Sage España y Portugal, es hoy por hoy una estrategia de primer orden para impulsar el crecimiento de las pymes y su evolución positiva. Se trata de lograr la reactivación a través de un plan digital y se basa en la capacitación de los trabajadores de la compañía, así como de los ciudadanos en general; en la reindustrialización y la innovación, en la mejora de la Administración pública, en la renovación de tejido empresarial y en la sostenibilidad. Pardo recuerda que la transformación digital no es solo un cambio tecnológico sino un cambio cultural y de organización.

Ayudas tecnológicas alineadas con las necesidades como las empresariales están ahora más disponibles gracias a soluciones como ERP y CRM de Sage que contribuyen a la transformación digital junto a la gestión de negocio.

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