Didi afronta un largo y peligroso viaje a Hong Kong

Sus más estrictos requisitos fueron una de las razones por las que eligió Nueva York para cotizar

Coche de Didi en Shanghái.
Coche de Didi en Shanghái. reuters

Puede que el camino de Didi hacia Hong Kong esté empedrado de buenas intenciones, pero eso no lo hará más fácil. El grupo chino de VTC, valorado en 38.000 millones de dólares, se irá de Nueva York. Huir apenas unos meses después de salir a Bolsa en EE UU será muy embarazoso para el jefe Cheng Wei, pero es necesario y prudente. Pese a la oposición de los organismos de control de la ciberseguridad, siguió adelante en junio. Desde entonces, una avalancha de regulaciones ha llevado a la retirada de sus apps de las tiendas digitales de China y a la congelación de los registros de nuevos usuarios. El cambio debería apaciguar a Pekín, preocupado por la posibilidad de que los datos sensibles que posee lleguen a Washington.

La firma aún no ha detallado su hoja de ruta y solo ha dicho que se asegurará de que sus acciones depositarias estadounidenses (ADS) sean convertibles en otra Bolsa “internacionalmente reconocida”. Suponiendo que opte por una exclusión completa, una compra gobernada por la dirección al precio de oferta inicial de 14 dólares por acción –un 44% de prima respecto al nivel actual– implicará un desembolso de 35.000 millones, suponiendo que los mecenas estratégicos de Didi, como SoftBank y Uber, se unan al consorcio.

Sin una abundante financiación estatal, es difícil ver cómo pueden los compradores reunir tal potencia financiera. En teoría, Didi podría trasladar las ADS temporalmente fuera de EE UU. Pero este tipo de transacciones son raras y parecen más inciertas que una compra. El traslado a Hong Kong puede ser igual de complicado. Sus más estrictos requisitos fueron una de las razones por las que eligió Nueva York. Las conversaciones previas con el operador de la Bolsa fracasaron por el escrutinio de las operaciones de VTC de la firma en China: algunas carecen de las licencias adecuadas, según fuentes cercanas.

Además, a diferencia de Nueva York, Hong Kong suele limitar el uso de estructuras offshore complejas a las partes relevantes del negocio de una empresa, no al conjunto. Ello podría requerir una dolorosa reestructuración de Didi. Los accionistas deberían prepararse para un viaje adrenalínico.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías