Reforma laboral

Garamendi pide tiempo: "Un acuerdo de mínimos es mejor que un desacuerdo de máximos"

CC OO amenaza con protestas "de alto voltaje" si la patronal se cierra en banda a que se adopten medidas contra el abuso de la temporalidad

Antonio Garamendi, presidente de CEOE.
Antonio Garamendi, presidente de CEOE.

Las negociaciones para la reforma laboral han dado un giro de guion. La patronal acudió ayer a la reunión con Gobierno y sindicatos con una propuesta de máximos en la que rechazaba de plano las medidas para atajar la temporalidad, e iba más allá planteando cuestiones relativas a la flexibilidad interna y los despidos, que los sindicatos han recibido casi como una provocación.

La respuesta a esta inesperada estrategia patronal la ha dado hoy el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en una entrevista Financial Times, donde ha pedido tiempo y una rebaja de pretensiones para lograr llegar al acuerdo que pide Bruselas, advirtiendo al Gobierno de que "un acuerdo de mínimos bien podría ser mucho más eficaz, con (este tiempo del que se dispone), que un desacuerdo de máximos".

Es más, considera que las prisas no son buenas y que el compromiso de entregar la reforma a Bruselas antes del 31 de diciembre "ha sido elección del Gobierno", sugiriendo así que sería perfectamente posible alargar las negociaciones más allá de esa fecha. Aunque no cita que la contrapartida sería un retraso en el siguiente desembolso de 12.000 millones de euros de los fondos europeos el próximo año.

Este retraso es del que no quiere ni oír hablar el Ejecutivo, por lo que la propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz ha vuelto a insistir esta misma semana en que el Gobierno "cumplirá su compromiso" con Bruselas, insinuando que se presentará la reforma laboral con o sin el acuerdo de los empresarios.

Según ha justificado Garamendi, en dicha entrevista con el principal medio económico del Reino Unido, "es muy difícil sentarse a negociar durante 20 días y cambiar toda la normativa que afecta a todos los trabajadores". E insistió en alertar de que "una reforma chapucera podría dañar la competitividad de las empresas".

En ese sentido, el líder patronal se mostró dispuesto a "mejorar" cuestiones como las referidas a la utilización de los contratos temporales, "pero cuidado con cambiar las cosas que funcionan" dijo en referencia a las medidas de la reforma de 2012 que adoptó el Gobierno del PP y dieron más libertad a los empresarios en la toma unilateral de decisiones de flexibilidad. De hecho, ha recordado en estas declaraciones que "la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Banco de España dicen que la reforma laboral fue la que aseguró la recuperación" de la economía española.

Sindicatos, implacables

Pero parece que nada de esto convence a los sindicatos, a tenor de las manifestaciones hechas hoy por el secretario general de CC OO, Unai Sordo, tras conocer el documento de propuestas empresariales. A su juicio, las últimas exigencias de la CEOE buscan meter "presión" y "tensión" a un diálogo social abierto para derogar la reforma laboral de 2012. "No se puede permitir cambiar el perímetro de negociación", ha afirmado Sordo, para quien la patronal actúa de una forma "agresiva" contra los derechos de la clase trabajadora.

En consecuencia, Sordo ha advertido que si la patronal sigue firme en su intención de no aceptar medidas para limitar el abuso de la temporalidad los sindicatos llevarán a cabo protestas y movilizaciones "de alto voltaje". Aunque Garamendi se ha mostrado dispuesto a aceptar medidas para mejorar las elevadas tasas de temporalidad, se puede interpretar que las propuestas incluidas en el documento que aportaron ayer a la negociación dicen lo contrario.

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