Infraestructuras

Los nuevos cánones de Adif llegarán en 2023 por ciclos de cinco años

La pública aspira en el medio plazo a la sostenibilidad económica con más tráfico e ingresos comerciales

La presidenta de Adif, Marisa Domínguez.
La presidenta de Adif, Marisa Domínguez.

El nuevo sistema de cánones que regirá la relación entre Adif y las operadoras de transporte de viajeros y mercancías entrará en vigor ya en 2023, una vez que los precios para el próximo ejercicio están ya vinculados a los Presupuestos Generales del Estado en trámite aún de aprobación.

El Gobierno va a tramitar el proyecto de Ley que modifica la Ley del Sector Ferroviario (38/2015) con el objetivo de que sea el consejo de administración de Adif quien fije unos cánones que hasta ahora era considerados como tasas y que pasan a prestaciones patrimoniales de carácter público no tributario (disposición adicional primera de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público).

Adif tiene intención de dar visibilidad al sector ferroviario con la publicación de la senda tarifaria a cinco años vista, coincidiendo con los contratos programa que firme con el Ministerio. Sin embargo, el primer ciclo podría ser por tres ejercicios a la vista de que el actual convenio con el Estado, que recoge una inyección de 12.700 millones, vence en 2025. Los criterios de fijación irán en la declaración sobre la red que se publica cada ejercicio, y se basarán en regulación comunitaria y la posibilidad de incentivos, que expresa la Ley del Sector Ferroviario, y de adiciones en tramos con escasez de capacidad o por costes ambientales.

Las operadoras pagan por la asignación de capacidad, por el uso de la infraestructura y de las instalaciones eléctricas, por el paso por cambiadores de ancho, el uso de estaciones y terminales de carga, etcétera. El modelo se asemejará al de las tarifas de Aena, fijadas por periodos de cinco años y repercutiéndose los costes de conservación y prestación del servicio. La diferencia es que no se recogen las inversiones en nuevos activos ni, por el momento, un rendimiento razonable. Esta última posibilidad sí está contemplada en la norma.

Con todo, la compañía que preside Marisa Domínguez aspira a alcanzar la sostenibilidad a medio plazo. El cierre prácticamente de toda la red de ata velocidad a la vuelta de cinco a seis años, el ansiado incremento del volumen de mercancías que viajan en tren, y el efecto de la liberalización en una mayor oferta y demanda en el tráfico de viajeros deben jugar a favor de Adif, que también verá incrementados sus costes e implementará nuevas vías de ingresos comerciales. Más adelante también pasará a engrosar la facturación de Adif la apertura de los servicios de Cercanías a la competencia.

Los cánones serán sometidos a la opinión de la CNMC, de las operadoras y administraciones con competencias en materia ferroviaria, como es la Generalitat de Cataluña. Pero Adif habrá ganado independencia respecto al Gobierno y sus Presupuestos, tal y como propugna la Directiva 2012/34/UE, y también se dota de flexibilidad para adaptar sus cánones al momento del mercado. Tendrá más agilidad para bonificar, si son necesarios los estímulos, o establecer variaciones. Los cánones se convierten, por tanto, en una herramienta de gestión. Entre 2017 y 2020 se dio la circunstancia de que la prórroga de los Presupuestos del Estado motivó el mantenimiento de precios por el uso de la infraestructura pese a que los costes de Adif iban engordando con la puesta en servicio de nuevos tramos de alta velocidad.

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