¿Cómo pueden las pymes escapar de la espiral alcista de la luz?

Los generadores ofrecen plazos más largos a precio fijo

Pero el riesgo de esos contratos es que la tendencia se corrija

¿Cómo pueden las pymes escapar de la espiral alcista de la luz?
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Las ofertas de una luz más barata para los próximos dos o tres años lanzadas recientemente por las compañías eléctricas son tentadoras para cualquier pyme que se haya visto sacudida por los precios estratosféricos de los últimos meses, pero suponen asumir el riesgo de que la tendencia se corrija en los próximos años. A menos que se actúe con cautela.

Aunque en los últimos días el precio de la luz ha frenado el ascenso meteórico que registró este verano y se aleja de la cota de los 200 euros que superó en octubre, las tensiones en el mercado internacional del gas, principal detonante de la espiral alcista, subsisten, por lo que se espera que el megavatio hora se mantenga caro hasta bien entrado 2022 (entre los 100 y 120 euros, según la patronal de energías renovables APPA).

El alza de este servicio esencial, que alcanzó el pico de 288 euros por MWh el 6 de octubre pasado, ha retrasado la recuperación de comercios y hoteles y ha obligado a fábricas como Sidenor, Fertiberia y Ferroatlántica a parar varios días para contener el sobrecoste. Fuera de esa medida extrema, ante esta situación solo cabe reducir el consumo (por ejemplo, instalando bombillas, climatizadores y calderas más eficientes) o contratar planes a largo plazo y precio fijo que den estabilidad al negocio.

La mayoría de pymes los tienen a un año y una mínima parte, a dos. “Siempre han optado más por el corto plazo”, confirman fuentes de Endesa. “No obstante, desde el verano y debido a la escalada del precio mayorista, sí se está notando que las pequeñas y medianas empresas están reclamando plazos más largos para estar cubiertas”, añaden.

Una demanda a la que Endesa responderá en las próximas semanas con un producto a tres y cinco años. Iberdrola y Naturgy ya han lanzado ofertas similares, esta última la semana pasada, al precio fijo de 65 euros el MWh para tres años, que se suma a otra anterior de 60 euros para dos años.

Cualquier contrato a dos o tres años por más de 56 euros es excesivo, sostienen en la consultora Ayming

Pese a lo atractivos que pueden resultar estos descuentos, Javier Díaz Carmona, experto en energía de la consultora Ayming, recomienda evitar la precipitación de aceptar compromisos que toman como referencia un mercado de futuros en máximos históricos. “Muchas compañías están acordando para los próximos tres años precios muy por encima de los niveles medios de la última década”, advierte.

En su opinión, las empresas que ceden a esa presión perpetúan una situación excepcional que obedece a una razón puntual (la crisis del gas) y otra estructural (el encarecimiento de los derechos de emisión de CO2).

Díaz argumenta que de 2009 a 2020, el MWh en España ha oscilado entre los 40 y los 56 euros, por lo que considera que cualquier propuesta por encima de esa horquilla es excesiva. El caso es que para ofrecer un precio fijo a largo plazo las comercializadoras compran la energía en el mercado de futuros, donde ahora mismo esta cotiza a niveles de 120 euros para 2022, a 70 para 2023 y a 55 para 2024. “Eso da un promedio de 82 euros para los próximos tres años. Es verdad que es más bajo que los 120 euros de 2022, pero sigue siendo alto si se compara con el rango histórico del mercado”, defiende.

En lugar de eso, Díaz sugiere una estrategia que combine contratos indexados al mercado mayorista con coberturas que limiten las pérdidas en los próximos 12 meses y que se activarían cada vez que se registre una subida por encima de cierto techo. De este modo, una pyme podría exponer a la volatilidad del pool un porcentaje de su volumen de consumo, por ejemplo, el 35%, y sujetar a una cotización fija el 65% restante. Así, los récords que batió el MWh este verano solo le habrían afectado parcialmente.

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Los PPA

Hay otro tipo de contrato de larga duración conocido como power purchase agreement (PPA) que en los últimos años ha empezado a extenderse entre las grandes corporaciones y que se caracteriza por plazos más largos, de 5 a 10 años. Por lo general, estos acuerdos se negocian entre el generador o la comercializadora y el consumidor final, que pactan un precio –fijo, indexado con coberturas o mixto– por un suministro que normalmente procede de fuentes limpias.

Dado que la energía obtenida a través de esta fórmula no internaliza los precios del pool, se ha salvado de sufrir el recorte temporal de ingresos extraordinarios aplicado por el Gobierno a las eléctricas para suavizar el alza de la luz, aunque hizo falta una rectificación al decreto original publicado en septiembre.

Aunque no es una modalidad privativa de multinacionales, Darío Castagnoli, director corporativo de gestión de la energía y renovables de la comercializadora independiente Nexus Energía, explica que, por su complejidad, solo tendría sentido para una empresa mediana con un consumo anual de entre 5 y 10 millones de kWh anuales (a manera de referencia, el consumo de una pyme en España suele variar entre los 12.000 y 21.000 kWh anuales).

“Es importante también que la compañía sea solvente porque la comercializadora que vende a cinco años tiene que fiarse de que el cliente cumplirá el contrato durante ese tiempo. Dependiendo de eso se podrían pedir avales bancarios o no”, indica.

Castagnoli estima que si una pyme firmase hoy un PPA a cinco años, entre 2022 y 2027 podría ahorrarse un 35% en el coste de la energía con respecto al precio actual del pool, mientras que si lo pactase a 10 años podría ahorrarse el 50%. Aclara que este ahorro recaería sobre el 30% de los costes de la factura eléctrica, que son los que corresponden al consumo, ya que el 70% restante son impuestos y costes regulados (potencia contratada, déficit de tarifa, incentivos a las renovables, alquiler del contador, etc.).

Los PPA aseguran ahorros de hasta el 50%, pero solo son accesibles para pymes agrupadas

Eso sí, advierte que la pyme tiene que considerar que existe un coste de oportunidad, es decir, que “lo que hoy es barato respecto al precio de referencia puede no serlo dentro de dos, tres o cuatro años, porque las materias primas son volátiles”; por eso, recomienda hacer bien los números y dejarse asesorar antes de firmar, porque pase lo que pase en el mercado (una nueva pandemia, por ejemplo) tendrá que honrar el compromiso. Sin embargo, sostiene que mientras más largo sea el plazo al que se cierre el acuerdo, menos se acabará pagando.

“En España las empresas ven la contratación a largo plazo como una estrategia muy arriesgada. En otros países, como Alemania, es al revés, se ve como una manera de mitigar el riesgo”, subraya.

Autoconsumo

Pese a sus ventajas, fuentes de la fotovoltaica Cox Energy consideran difícil que una pyme firme un PPA con una generadora porque, por lo general, estos sirven para financiar grandes instalaciones. “La eléctrica tendría que construir una planta exclusiva para la pequeña o mediana empresa, una línea de transmisión, etc.”, exponen.

En lugar de eso, ven más viable la instalación de paneles solares para autoconsumo, individual o compartido con otras pymes situadas en la misma zona o parque empresarial, o el cierre de un acuerdo con una comercializadora, aunque lo normal en este último caso es que sea a un año, “aunque también se pueden pactar a tres y cinco. Más años es poco habitual”, recalcan.

Heikki Willstedt, director de políticas energéticas y cambio climático de la patronal eólica AEE, confirma que en una economía como la española, basada en el sector servicios, es muy raro que un generador se interese en ofrecer un PPA a una pyme porque, a menos que esta necesite grandes cantidades de energía para fabricar sus productos, difícilmente se comprometerá a una relación de más de cinco años, “de hecho, dos pueden ser muchos”.

Aclara que al que sí podría resultarle atractivo cerrar acuerdos de dos años con oficinas, bares o comercios es al propietario de un parque eólico que, por su antigüedad (de 17 a 20 años), ya esté casi amortizado, aunque en ese caso lo usual es que la contratación se realice por intermedio de un agregador de demanda.

Esta figura, introducida en la regulación española en 2020 a instancias de Bruselas, agrupa la demanda de varios consumidores residenciales o industriales para negociar precios más bajos y generar sinergias entre ellos. Para que funcione de manera óptima, el cliente debe generar su propia energía instalando paneles solares. Si en una hora concreta del día genera más vatios de los que precisa, puede vender ese remanente a otro consumidor a cambio de una compensación. El agregador se encarga de gestionar ese intercambio.

José Luis Novo, director de regulación de Axpo Iberia, grupo que presta este servicio, refiere que, generando su propia energía, una pyme que tiene instalado 1 kilovatio fotovoltaico y produce 5 horas al día, es decir, 150 kWh al mes, a un precio medio de 150 euros por MWh se estaría ahorrando 22,5 euros por cada kW instalado al mes, es decir, 270 euros por kW al año.

Fotovoltaica Naturgy
Parque de generación solar de Naturgy.

PPA 'on-site'

Fuentes de Naturgy aseguran que los PPA "ya son una realidad para muchas empresas y están al alcance de cualquier tipo de compañía sin importar su volumen". "Con el boom de las energías renovables y el fomento por parte de las administraciones públicas de la generación distribuida y del autoconsumo, cualquier empresa puede acceder al mercado para construirse una instalación fotovoltaica de autoconsumo propio o compartido, modalidad conocida como PPA on-site", apuntan.

Naturgy informa que actualmente tiene firmados contratos de suministro bajo esta fórmula "no solo en el sector industrial sino también con pymes" y que si bien el porcentaje de energía que estas últimas representan sobre su cartera de clientes es relativamente bajo, "está creciendo exponencialmente debido a la gran demanda que existe de este tipo de productos". "Hay que tener en cuenta que estamos ante un producto relativamente nuevo", recuerdan en alusión a que el marco normativo que define las condiciones del autoconsumo se publicó en abril de 2019.

Detallan que la duración de los PPA on-site varía dependiendo de las necesidades de cada cliente, pero que si la inversión de los paneles corre por cuenta de un tercero, el periodo contractual suele ser de 10 o 15 años. Aclaran también que normalmente el precio recoge el coste de la construcción y operación de la instalación.

Opciones para ahorrar

Asunto de tamaño. Desde Unef, la patronal fotovoltaica, comentan que por una cuestión de tamaño los PPA suelen ser firmados con empresas grandes, cuyo consumo se puede aproximar, en orden de magnitud, a la energía generada por una instalación renovable. “Para empresas más pequeñas, lo más sencillo es el autoconsumo, también por el esfuerzo que supone la redacción contractual del PPA y la negociación que implica”, mantienen.

Modalidades. Aclaran que no todos los PPA son a precio fijo, pueden tener un techo, un suelo y fórmulas de indexación. Respecto a los de precio fijo, precisan que en los últimos años los PPA se han estado firmando en el entorno de los 40-50 euros por MWh, “por lo que quien estuviera en esta modalidad está ahorrando mucho frente al que no esté cubierto”.

Datos. Para rebajar la factura, las pymes también pueden intentar reducir su consumo. La analítica de datos puede ayudarlas en ese sentido al desgranar los consumos por unidades específicas. “Así pueden detectar con tiempo posibles anomalías y actuar para lograr una mayor eficiencia energética que se traduzca en ahorros”, expresa Amaia Acha-Orbea Iriarte, socia fundadora de BigDa Solutions, firma especializada en el uso de big data para la gestión de la energía.

Plataforma. La startup, que recientemente ha ayudado a la destilería Bilbaína de Alquitranes a rebajar su consumo, ha desarrollado una plataforma que permite a las compañías usuarias interpretar esos datos y crear modelos predictivos de forma sencilla. El coste de implantación de esta tecnología varía según el nivel de digitalización de la empresa y la cantidad de puntos de consumo que se quiere monitorizar.

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