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Todos quieren apostar por la banca privada y los seguros

La larga travesía para la banca y para el ahorrador de unos bajos tipos de interés ha disparado el negocio de asesoramiento, fondos y seguros

Todos quieren apostar por la banca privada y los seguros

Hoy es la prueba de fuego para CaixaBank. Ha concluido su integración tecnológica, la unión más importante para los casi 21 millones de clientes de la entidad y con la que se da por finalizada la fusión anunciada a principios de septiembre de 2020. Esta operación ha sido la mayor integración de dos bancos españoles y, con extensión, las más complicada unión informática del mapa financiero nacional. Y ahora sí, Bankia ha dejado de existir, incluso en la web. El 26 de marzo la entidad desapareció del Registro Mercantil. Ahora también se ha esfumado su banca online. Mientras, solo queda esperar que todo funcione con normalidad por el bien de sus clientes y de todo el sector.

Lo que sí parece que funciona bien es la banca privada. Las compras, ventas, fichajes y cambios que en la última década han sido más o menos habituales en la banca tradicional se ha trasladado a la banca privada, demasiado atomizada aún, y con protagonistas que tienen ganas de crecer y aprovechar el momento. Hay varias pequeñas firmas que no pueden aguantar la presión competitiva de este negocio, razón por la que tienen que colgar el cartel de “en venta”. A ello se suman problemas existentes en las casas matrices de varios bancos extranjeros, sobre todo suizos, que operan en España en la gestión de activos, y que se están viendo en la obligación de salir de estos negocios en España, como en otros países.

Todos los medios se han hecho eco de la compra del negocio de banca privada de UBS en España por el español Singular Bank, y el interés de este último banco por seguir creciendo con más adquisiciones. Hay que recordar que la entidad suiza ya ha cerrado otros negocios en otros países en los últimos meses.

Credit Suisse también está sufriendo las consecuencias de los agujeros que han dejado en sus cuentas las inversiones en este del hedge fund Archegos, que le provocó un quebranto de 5.500 millones de dólares, y de la firma británica Greensill Capital, y que han provocado un giro en su estrategia, y la salida también de ciertos negocios y países.

Estos movimientos, no obstante, están siendo aprovechados por otras firmas, que ahora cuentan con altas dosis de liquidez, de apetito por crecer y de hacer negocio. Porque como coinciden casi todos los expertos y banqueros de banca privada, “la competencia en este negocio es muy dura, pero hay que tener en cuenta que este negocio es de los más rentables del sector financiero, por eso todos quieren apostar por él”.

Y ahí estamos, en fichajes, contrafichajes, compras, entradas y salidas de actores, y cambios de estructura incluso en grandes bancos como Santander. Aunque hay otros protagonistas, como Ibercaja, que poco a poco y a la chita callando se ha convertido en un grupo de gestión de activos muy a tener en cuenta.

¿Por qué crece el negocio de banca privada y gestión del ahorro, mientras que la banca comercial tradicional sufre por ganar cada euro, y es necesario que recorte sus costes para mejorar su rentabilidad? La culpa la tienen los bajos o negativos tipos de interés, o eso explican los expertos.

Hoy es la prueba de fuego de CaixaBank. Ahora sí que Bankia ha dejado de existir hasta en la web

Desde 2016 los tipos de interés se han convertido en el dolor de cabeza del sector financiero. La rentabilidad de los depósitos bancarios se ha hundido desde entonces. La política monetaria impuesta desde el Banco Central Europeo, que tan bien ha venido a los hipotecados, ha causado estragos en este producto de ahorro y en los márgenes de las entidades financieras.

En 10 años, la rentabilidad de los plazos fijos españoles ha caído un 98%. Así lo refleja la serie histórica del Banco de España: hace una década, la rentabilidad media de estos productos era del 2,74% (septiembre de 2011) y unos años antes, en 2008, llegó a superar el 5%. Sin embargo, en septiembre de este año fue del 0,05%, según los datos analizados por el comparador de productos financieros HelpMyCash.

“En la práctica, esta rebaja supone un duro golpe para el bolsillo del ahorrador más conservador, que ahora necesita invertir 100 veces más que antes para ganar lo mismo. Si hace poco más de una década la banca pagaba de media 500 euros brutos por cada 10.000 euros invertidos a un año, ahora los intereses se reducen a 5 euros. Para ganar la misma cantidad que antes habría que invertir un millón”, explican fuentes de HelpMyCash.

También supone un fuerte mazazo para los bancos, aunque poco a poco han ido adaptando sus estrategias introduciendo el cobro de comisiones hasta hace menos de dos años impensables. Ante este descalabro de los tipos de interés los bancos han girado su estrategia o aflorado el negocio del asesoramiento y de los fondos de inversión, y en menor medida de los planes de pensiones.

La renta variable también tiene su hueco en este giro, que está permitiendo que la banca privada sea una isla de confort para el sector financiero, y una solución para los ahorros de los españoles. Bueno, el sector inmobiliario sigue siendo un refugio ya tradicional para el ahorro y la inversión, con las criptomonedas también ganando posiciones. Y es que el asesoramiento tiene un precio, lo mismo que los fondos y seguros suman ya sustanciosas comisiones para los bancos, que ya no quieren depósitos en sus balances, como tampoco pueden sumar grandes beneficios con la concesión de créditos.

Por cierto, lo que parecía un problema para la banca y el inversor, el cambio de fiscalidad de las sicavs, da la sensación de que no ha sido tal. Las rumoreadas posibles huidas de capital no se han producido. Simplemente se ha cambiado el ahorro vinculado a estas sociedades a fondos de inversión, explican todos los banqueros consultados. Lo mismo está ocurriendo con el tijeretazo a los beneficios fiscales de los planes de pensiones individuales. El Gobierno ha decidido que solo desgravaran las aportaciones a los planes hasta 2.000 euros anuales, frente a los 8.000 euros de los que disfrutaban hasta ahora.

“No pasa nada. El dinero que tenía pensado ahorrar el cliente en su plan de pensiones pasa ahora en gran parte a fondos de inversión, que rentan más. ¿Y qué es mejor, una mayor fiscalidad o una rentabilidad más alta? Todas las entidades estamos recomendando lo mismo”, señala a este periódico un destacado directivo del sector.

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