Christophe Juárez: “La política ha favorecido el consumo de champán en España”

Ha dedicado su vida profesional al sector del lujo, en diferentes compañía de la moda, la cosmética y el vino, donde dirige la ‘maison’ más antigua de Champagne

Christophe Juárez, durante la entrevista, celebrada en el Four Seasons de Madrid.
Christophe Juárez, durante la entrevista, celebrada en el Four Seasons de Madrid.

Es un experto en la industria del lujo y del vino. Recientemente estuvo en Madrid para presentar a restaurantes, distribuidores y clientes los vinos de Abelé 1757, la bodega más antigua de Champagne, fundada por Henri Abelé, y que recientemente, tras ser propiedad de Freixenet, fue adquirida por la cooperativa Champagne Nicolas Feuillatte, al frente de la cual está. Christophe Juarez (París, 1959) es un experto en las industrias del lujo y del vino. Licenciado en Gestión de empresas por la Universidad de París-Dauphine, completó sus estudios con posgrado en gobierno corporativo en el French Institute of Management en 2009. Ha trabajado en los mercados de lujo en Europa, Estados Unidos y Asia.

Empezó en Chanel, en la división de moda entre 1984 y 1996, y en el departamento de marketing de International Fragances, donde participó en el lanzamiento de fragancias, como Egoiste y Allure. Más tarde se incorporó a la filial española de la firma de cosmética Bourjois como director general, puesto que ocupó hasta 1998. Y posteriormente se convirtió en vicepresidente ejecutivo de desarrollo internacional en la división de lujo del grupo L’Oréal, en la que lanzó, entre otras, la gama de cosméticos de Armani.

En 2001 se unió al grupo Richemont, como vicepresidente sénior de la división de fragancias de Cartier. En 2003 entró en la bodega Domaine Laroche, donde se mantuvo como director general hasta 2009. Dos años más tarde fue nombrado consejero delegado de la firma francesa de coñac H. Mounier. Para hablar de su nueva trayectoria en el mundo del champán ha elegido una suite del hotel Four Seasons en Madrid.

¿Cuál es el objetivo de su viaje a España?

Básicamente, promocionar el cambio de tercio vivido con la marca Abelé, que compramos a Freixenet hace tres años. Hemos hecho un cambio de diseño, una reforma en la bodega de cara a nuestros clientes, y sobre todo hemos invertido para hacer que la marca sea la más top del grupo cooperativo Nicolas Feuillatte. Somos la tercera marca a nivel mundial y líder en Francia. El grupo vende en total 11 millones de botellas y en 2019 facturó 200 millones de euros, pero la marca Abelé es mucho más pequeña, ya que la producción es de 300.000 botellas y tiene una facturación de 20 millones de euros. Queremos colocarla en la gama prémium.

¿Cómo les ha afectado la pandemia?

Han sido unos difíciles, pero nuestro objetivo es crecer, y tener un 5% del mercado de champán dentro de cinco años. Ahora estamos en el 3,8% de cuota.

¿Qué supone para ustedes el mercado español?

España es un país productor de vino, por lo que es más fácil de entender todos los procesos de elaboración y la técnica. Hay una parte de la economía basada en el turismo, en la hostelería que está viviendo un momento de mucha fama, y es el momento de ahondar en el mercado español, donde ahora vendemos 25.000 botellas de Abelé y 35.000 botellas de Nicolas.

¿Tiene recorrido el champán en España?

Por suerte para nosotros, la política en España ha favorecido el consumo de champán, debido a que la gente por el problema de Cataluña no quería beber cava. Por ello, el consumo de champán ha crecido. Además, el champán en los restaurantes de España es de los más baratos del mundo, debido a que los márgenes son más bajos. Es el punto diferenciador.

A España cada vez llegan más marcas de champán.

Es un gran desafío, porque una marca muy conocida del grupo LVMH [se refiere a Moët & Chandon] tiene la mitad del mercado. Y nuestro objetivo es poder entrar por la puerta de atrás en las cadenas de hostelería alternativas a las grandes marcas, con un posicionamiento diferente. Nuestro vino tiene un estilo marcado gracias a nuestros ensamblajes a la uva chardonnay.

¿Vende más que la pinot noir?

La chardonnay es una uva histórica, a las grandes familias de bodegueros les gustar usarla, aunque produzcan ambas. Es la gran uva por excelencia, considerada la uva de los reyes. Toda casa de calidad la usa.

¿Observa que ahora que parece que todo se va recuperando, se consume más champán por las ganas que hay de celebrar?

Nuestro objetivo es poner el champán en el camino de la celebración, de los buenos momentos de la vida, y dentro de unos pocos años el consumo de vino va a crecer. Los sumilleres hacen muchos esfuerzos para que también sea un producto gastronómico. Y cada vez el estilo de los champanes es mucho más preciso para que puedan acompañar cualquier momento de disfrute y de celebración.

¿Cuál es su elemento diferenciador para atraer al consumidor?

Es una marca antigua, con mucho trabajo realizado en el negocio de la hostelería, somos una gran alternativa a las grandes marcas. Tenemos un buen ensamblaje y nos gusta ver cómo nos descubre el consumidor. Nuestros vinos tienen entre tres y cuatro años de envejecimiento, y la alta gama tiene diez años.

¿Usted se siente cómodo trabajando en el sector del lujo?

Sí, porque lo importante es el producto, y para ello hay que poner en marcha una estrategia para ver qué se puede hacer para alcanzar el nivel más alto de calidad. El lujo es una mezcla de tradición e innovación. El tiempo es muy importante y todo gira alrededor de cómo se maneja este. Nosotros no vamos deprisa, el lujo no va deprisa, no busca el éxito inmediato. Todo es a largo plazo.

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