Las gestoras españolas buscan por el mundo las mejores oportunidades

Los fondos de Bolsa se centran en Estados Unidos y Europa

Las carteras incluyen medianas y pequeñas empresas

Agricultura Energías renovables
Getty Images

La oferta de inversión sostenible ha proliferado en los últimos años como nunca y, de hecho, ha pasado de ser considerada una moda a una tendencia perdurable en el tiempo. Los fondos ecológicos “invierten principalmente en acciones de empresas cuyos productos o servicios promueven activamente un medioambiente más limpio”, detallan en Morningstar. Son compañías de energía alternativa, dedicadas al control de la contaminación, el tratamiento de aguas y la eficiencia energética.

Dentro del amplio universo de productos sostenibles disponibles en el mercado, los fondos ecológicos ocupan una parte muy pequeña. A nivel europeo, Morningstar había identificado unos 140 de esta categoría a finales de 2020. En España ocurre lo mismo, y los siete principales alcanzan un patrimonio de 548,5 millones, de acuerdo con los datos de VDOS.

Sabadell Economía Verde es el de mayor volumen, con 274,23 millones de euros. “Distinguir entre compañías ganadoras y perdedoras dentro de este escenario es clave para aprovechar las oportunidades de inversión”, aseguran fuentes de la gestora.

El fondo tiene una exposición 100% a Bolsa y su cartera está compuesta por 11 fondos incluidos en cuatro categorías: diversificados sobre cambio climático, ESG con objetivo de cumplimiento de los ODS, energías limpias y gestión eficiente del agua. El mayor peso lo tiene en Estados Unidos y Europa, y por sectores destacan industria y tecnología; un 33% de la cartera son pequeñas y medianas compañías. Entre las seleccionadas se encuentran Vestas y American Water.

Iberdrola es una de las compañías que más aparece entre las elegidas por los gestores

Microbank Fondo Ecológico, de CaixaBank, invierte en fondos internacionales ecológicos centrados en empresas de todo el mundo que producen o manufacturan productos o tecnologías respetuosas con el medioambiente, que contribuyen con su actividad a un mundo más limpio y saludable, de fuentes de energía alternativa y eficacia energética, o que controlan la contaminación y la depuración del agua, entre otras. “Son sectores con gran potencial e interés científico para contrarrestar los efectos del cambio climático”, señala la gestora.

La entidad también comercializa CaixaBank Index Clima Mundial, fondo que replica el índice MSCI World Climate Change, que reúne 1.570 empresas de mediana y pequeña capitalización de 23 países desarrollados.

Visión a largo plazo

Óscar del Diego, gestor de Ibercaja, resume las principales características de Ibercaja New Energy: “Es un fondo de renta variable internacional que invierte con visión de largo plazo en temáticas relacionadas con la descarbonización y sostenibilidad de la economía, entre ellas, energías renovables, hidrógeno, electrificación del transporte, renovación de edificios y eficiencia energética”. Las empresas donde el fondo tiene mayor peso en la actualidad son Iberdrola, ­Orsted, Nexans y Prysmiam.

Las estrategias de inversión dan un mayor peso a los sectores industrial y tecnológico

La gestora de BBVA ha dividido la exposición de BBVA Megatendencia Planeta en cuatro temáticas: la gestión de recursos naturales, la transición energética, la economía circular y el reciclaje, y la agricultura 2.0. “Dentro de cada una de estas tenemos otras de ámbito más estrecho, como el agua, la pesca sostenible, las energías renovables o el tratamiento de residuos”, detallan fuentes de la gestora. Aunque es un producto de renta variable internacional donde más de un 75% se destina a Bolsa, reserva una parte de la inversión a la renta fija. La mayor posición actual está en deuda pública española, con el 10,36%

Peso y representación

Javier Barrado, gestor de Bankinter Eficiencia Energética, comenta que “normalmente va a preponderar el peso del sector industrial y tecnológico no solo por una cuestión de mayor representación en el mercado, sino también porque ayudan a todos los demás a mejorar su eficiencia productiva y su sostenibilidad”. Lindab, Schneider, Siemens, Hexagon, Alten, Atlas Copco e Incap están entre sus elegidas.

Mutuafondo Transición Energética tiene exposición a Europa –más de un 70%– y Estados Unidos. Los sectores industrial y tecnológico presiden su estrategia, y dentro de las empresas con mayor peso en la cartera actual destacan Vestas, Infineon, RWE e Iberdrola. Incluye valores con microcapitalización

Por su parte, Santander Future Wealth identifica tres grandes tendencias (future society, future technology y future planet) que se dividen a su vez en 18 subtemáticas. Dentro de future planet encontramos referencias sobre el cambio climático y ciudades inteligentes (economía circular, futuro del transporte e innovación en materiales).

Mucho donde invertir en los próximos años

Crecimiento. Un estudio realizado por Spainsif pone de manifiesto el crecimiento que tendrán las inversiones climáticas. Hace un año suponían menos del 40% de las carteras en casi la mitad de las gestoras. Sin embargo, el informe revela en paralelo que en los próximos tres años representarán más del 60% de los fondos para un 25% de la industria, frente al 9% de finales de 2020. Los sectores donde los expertos identifican mayores oportunidades en España son energía solar, eficiencia energética, transporte bajo en carbono, economía circular, energía eólica, baterías y otras formas de almacenamiento de energía, gestión del agua y construcción y agricultura sostenible, entre otras. Las principales dificultades que ven a la hora de invertir son la falta de conocimiento del mercado y la regulación o la falta de estándares globales en lo que se refiere a sostenibilidad.

Momento clave. Desde la gestora de Sabadell comentan que “en estos momentos nos encontramos ante una revolución económica e industrial capaz de atraer inversiones, generar ganancias de competitividad, incrementar la riqueza y promover el empleo”. Como dato, indica que la agencia internacional de renovables (Irena) estima que la inversión necesaria a nivel global para asegurar la transición energética se sitúa en 110 billones de dólares hasta 2050.

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