La transición verde debe pensar más allá de recortar en petróleo

Los Gobiernos tienen que centrarse en reducir la demanda de energía y no tanto en la oferta, como hasta ahora

Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de la Energía.
Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de la Energía. AFP

Fatih Birol vuelve a romper cráneos. El jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que representa a los consumidores mundiales de energía, causó un gran revuelo en mayo con sus prescripciones sobre lo que necesita el mundo para mantener el calentamiento global a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. La implicación de su primera actualización de progresos, antes de la reunión sobre el clima COP26, es que el enfoque de los grupos de presión prodescarbonización puede ser demasiado estrecho.

El informe anual de la AIE sobre el panorama energético mundial contiene algunas buenas noticias. Con unos 350.000 millones de dólares al año, las inversiones en petróleo y gas coinciden con lo que se necesita para seguir en la senda de un mundo con cero emisiones netas en 2050. Eso es gracias a la conmoción de la pandemia del año pasado y, en el margen, a la atención de los inversores ambientales, sociales y de gobernanza preocupados por el apoyo a los contaminadores.

Sin embargo, no es motivo de celebración, según la AIE. La inversión anual necesaria de aquí a 2030 en nueva energía eólica y solar para compensar la diferencia con los hidrocarburos supera ampliamente los 3 billones de dólares. El mundo solo está gestionando 1 billón. Y las cifras de la AIE dependen en gran medida de que los Gobiernos se centren colectivamente en la demanda del sector de los combustibles fósiles mediante medidas sencillas como la mejora de la eficiencia energética de los edificios. Si se hace bien, se puede reducir el volumen de energía necesario desde más de 550 exajulios en 2050 a menos de 350 exajulios.

Si no nos centramos en la demanda, lo único que conseguiremos al limitar la nueva oferta es que los precios de la energía se disparen. Una versión a corto plazo de este desequilibrio entre la oferta y la demanda se está produciendo en estos momentos con la espiral de los costes del gas. El peligro de lo que Birol advierte que será un periodo “turbulento y volátil” para los mercados energéticos mundiales es que los políticos se dediquen a buscar la forma de limitar el impacto en los consumidores a expensas de la transición ecológica, que es más importante.

La reunión sobre el clima que se celebrará en noviembre en Escocia ofrece a los políticos la oportunidad de avanzar en la reducción de la demanda de energía y de incentivar nuevas inversiones en energías renovables. Sin ese impulso, el esfuerzo totalmente loable para que las empresas y los financieros se decanten por la energía eólica y solar podría no solo perderse, sino resultar contraproducente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías