El efímero y eterno mundo de papel de Thomas Demand

La mayor exposición del artista alemán en España llega al Centro Botín, donde podrá visitarse hasta el 6 de marzo

Thomas Demand, artista alemán; Udo Kittelmann, comisario de la exposición; y Fátima Sánchez, directora ejecutiva del Centro Botín.
Thomas Demand, artista alemán; Udo Kittelmann, comisario de la exposición; y Fátima Sánchez, directora ejecutiva del Centro Botín.

Las cuidadosas obras en papel y cartón de Thomas Demand (Alemania, 1964) solo pueden verse en fotografía. El artista, conocido por sus maquetas hiperrealistas de interiores y paisajes elaboradas a escala natural, destruye todos sus trabajos una vez fotografiados. Pero su esencia queda atrapada para siempre en esas instantáneas que, desde este sábado y hasta el 6 de marzo, podrán visitarse en el Centro Botín en la mayor muestra del artista en España.

Después de un año de retraso por la pandemia, la exposición Thomas Demand: Mundo de Papel, comisariada por Udo Kittelman por fin pende de los techos del centro cántabro y, como algo puntual, también de las paredes. “En estos momentos de pandemia queríamos crear una exposición que le gustase a la gente y se nos ocurrió una no habitual. Thomas nunca hubiese colgado sus obras de la pared, generalmente nunca lo hace. No se trata de observar las obras cara a cara, hay que descubrirlas, experimentarlas, rodearlas y meterte en ellas”, explicó Kittelman durante la presentación de la muestra.

El efímero y eterno mundo de papel de Thomas Demand

Así, el artista alemán ha concebido para el Centro Botín un paisaje urbano que se enfrenta por un lado a la ciudad de Santander y por otro lado al mar. Ocho pabellones colgantes y los muros de la sala, cubiertos de papel pintado diseñado por el propio Demand, actúan como soporte de sus fotografías, muchas de ellas inéditas, y obras de vídeo creadas entre 1996 y 2021.

La presencia humana queda excluida de sus obras, pero permanece la inquietud, el dolor o la frustración de quienes protagonizaron las escenas. El testimonio en papel de la última cena de Whitney Houston en el Beverly Hilton Hotel, la sala de control de la central nuclear de Fukushima o la cuarentena que obligó recientemente a amarrar el crucero Diamond Princess son algunas de sus obras más destacadas. “La información que yo presento no es la verdad real, es una verdad ficticia. Elimino la anécdota y vemos directamente la fotografía. Elimino a las personas, vemos solamente el espacio, como si fuera un escenario de teatro. Es el teatro de la emoción”, comentó Demand.

El efímero y eterno mundo de papel de Thomas Demand

Además de las imágenes estáticas, la exposición también cuenta con dos originales relatos en vídeo. El más largo, con dos minutos de duración, está basado en las imágenes de la cámara de seguridad del Pacific Sun, un crucero que sufrió grandes sacudidas junto a la costa de Nueva Zelanda en 2008. El alemán ha producido su propia versión de papel al detalle, fotograma a fotograma, a través de stop motion, el método empleado en las películas de Disney de los años 20 que reproduce 24 fotogramas por segundo. “Tardo meses o incluso un año en producir cada obra”, aseguró el artista.

Pero no todo es tan lento ni tan trágico. Valiéndose de imágenes capturadas desde su teléfono móvil, Demand ha reservado un espacio para la belleza que emana de situaciones cotidianas que solemos pasar por alto. Cosas como un lazo rojo resplandeciendo bajo el sol de California o algo tan anodino como una taza de plástico atrapada en una valla de alambre. “Hoy en día todos somos fotógrafos. Buceé en mi propio océano de imágenes e hice estos haikus de momentos muy cortos que solo tienen sentido un segundo”, matizó. Para Kittelman, el secreto del alemán es que ningún fotógrafo trabaja así: “es objetivo sobre lo que pasa en el mundo, pero creando emociones profundas”.

El efímero y eterno mundo de papel de Thomas Demand

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