El Pompidou Málaga reivindica el talento artístico de Julio González

El escultor catalán, amigo de Picasso, se considera clave para entender los trabajos escultóricos en hierro del siglo XX

'Máscara recortada Pilar al sol' de 1929 o 'El ángel, El insecto y la bailarina' de 1935.
'Máscara recortada Pilar al sol' de 1929 o 'El ángel, El insecto y la bailarina' de 1935.

Es difícil brillar como artista al lado de Pablo Picasso. Julio González (Barcelona, 1876; Arcueli, 1942) lo hizo. Quienes visiten el Centre Pompidou Málaga hasta octubre de 2021 podrán comprobarlo de primera mano gracias a Julio González, la exposición temporal que trae a este espacio un recorrido por la vida del artista catalán.

Comisariada por Brigitte Leal con la colaboración de Fundación La Caixa, la muestra recoge 33 dibujos y 18 esculturas cedidas por el Museo Nacional de Arte Moderno de París. “La pureza de las líneas metálicas, la transparencia de las formas, la geometrización y la síntesis de los signos son las señas de identidad de una producción homogénea y personal”, aseguró este martes Leal en la inauguración de la muestra. Los visitantes podrán apreciarlo a través de algunos de sus trabajos más destacados, como Máscara recortada de Pilar al sol, de 1929, o El ángel, el insecto y la bailarina, de 1935.

Con esta exposición de uno de sus artistas compartidos, el Centre Pompidou Málaga, la primera implantación en el extranjero de la institución francesa con más de 700.000 visitantes desde su inauguración en 2015, muestra el compromiso del museo francés con el centro malagueño. “Esta selección crea un diálogo entre el artista y su obra escultórica en el que se transmite su vida y su aportación a lo más importante del arte español en la primera mitad del siglo XX y parte del XXI”, afirmó el director del Centre Pompidou Málaga, José María Luna.

Francia fue la casa del escultor buena parte de su vida. Ahí conoció a Picasso, quien además de colega fue también su amigo. De hecho, su colaboración como ayudante de realización de esculturas metálicas de Picasso, entre 1928 y 1932, fue el detonante de su reputación artística. Aun así, Leal insistió en que la aportación de González va mucho más allá: “Sería profundamente injusto, además de erróneo, reducirlo a la condición de simple epígono o imitador de Picasso”.

Ahora, su influencia es palpable en la obra de otros grandes nombres como Oteiza, Chillida o Alfaro.

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