Actas

El BCE cree posible que el alza de la inflación se traslade a los salarios

Cree importante monitorizar las negociaciones salariales por el alza de los precios

Sede del BCE en Fráncfort
Sede del BCE en Fráncfort Efe

El BCE mantiene su mensaje de que el alza de precios que se registra en la zona euro será pasajero y empezará a remitir el próximo año y asegura que no se aprecian señales de que el aumento del IPC esté produciendo efectos de segunda ronda, como incrementos salariales, que hagan pensar en presiones inflacionistas mayores aún, según revelan las actas de la reunión del pasado 9 de septiembre de su Consejo de Gobierno.

Sin embargo, la inquietud por esos efectos de segunda ronda está muy presente, a la vista de cómo la rápida recuperación de una crisis económica sin precedentes está provocando fenómenos igualmente inesperados.  Las actas reconocen que “hay pocas evidencias de efectos de segunda ronda en las negociaciones salariales”. Pero también advierten de que “esta vez puede ser diferente”, en el sentido de que la duración y la magnitud del shock económico sobre la inflación, junto con el problema de los cuello de botella en los suministros y un exceso de ahorro “podrían generar mayores efectos de segunda ronda que en el pasado”. Así, el BCE cree “importante monitorizar estrechamente las actuales negociaciones en materia de salarios”.

Las declaraciones recientes del vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ya revelan la inquietud de la institución sobre los efectos de las subidas salariales. El exministro de economía español ha insistido en varias ocasiones en las últimas semanas en que la indexación de salarios y pensiones públicas al IPC, como es el caso de España, es en su opinión desaconsejable y puede dar un carácter estructural al alza de la inflación. 

El BCE contempla en todo caso que los salarios crezcan “solo moderadamente”. “Sin embargo, si los cuellos de botella en los suministros duraran más tiempo y dieran lugar a alzas salariales mayores de lo previsto, la presión sobre los precios podría ser más persistente”, añaden las actas.

En esa cita el Consejo de Gobierno del BCE fue unánime en su decisión de rebajar el ritmo de las compras de deuda, a la vista de que se conservan las favorables condiciones de la zona euro y de que han mejorado las perspectivas de inflación.

Por un lado, en el encuentro se debatió una rebaja en las compras de mayor grado, similar a la que había en el inicio del ejercicio, aunque por otro lado también se consideró que una mayor reducción podría ser interpretada como un tapering, lo que podría perjudicar al conjunto de la política monetaria. Se acordó por tanto una reducción "moderada", en línea con la propuesta del economista jefe Philip Lane. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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