El valor estratégico de fabricar baterías para el futuro del coche eléctrico

La posibilidad de producir vehículos completos de forma autónoma es una gran oportunidad para posicionarse en un mercado cada vez más competitivo

El ambicioso proyecto de Seat para impulsar un ecosistema completo del vehículo eléctrico en España, con ayuda de los fondos europeos para la recuperación, tiene como uno de sus puntos clave la apuesta por la fabricación de baterías. El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC) movilizará 24.000 millones de euros en el periodo 2021-2023, con una contribución del sector público de 4.300 millones y una inversión privada de 19.700 millones. Con el apoyo de ese marco de financiación, el grupo Volkswagen aspira a establecer en España su tercera gigafactoría para la producción de baterías, una iniciativa a la que se han sumado ya 15 empresas de distintos sectores y cuyas puertas están abiertas también a cualquier otro fabricante de automóviles. Según los cálculos de la compañía, si el proyecto se materializa, España recibiría 30 millones de euros adicionales al PIB y se beneficiaría de la creación de hasta 500.000 puestos de trabajo.

La decisión de fabricar baterías para vehículos eléctricos tiene un carácter fuertemente estratégico para Seat, pero también para todo el sector de la automoción española, especialmente tras un año de crisis histórica y ante un calendario de descarbonización de la economía altamente exigente con esta industria. Pese a los discursos políticos sobre el brillante horizonte del coche eléctrico, España está a día de hoy todavía muy lejos de poder cumplir con esas expectativas de futuro. Tanto las ventas como la fabricación de vehículos eléctricos –donde la construcción de fábricas de baterías puede jugar un papel esencial– están muy por debajo de los objetivos a los que debería aspirar nuestro país. Los datos apuntan a que España necesita fabricar entre 1,5 y 1,6 millones de vehículos eléctricos para 2030, un objetivo que exige contar con tres plantas de baterías con capacidad para generar entre 70 y 80 gigavatios hora (GWh).

En un escenario de crisis global, que ha golpeado con dureza a la industria del automóvil y evidenciado la fragilidad que supone la fuerte dependencia externa en materia de suministros y componentes, la posibilidad de fabricar un coche eléctrico de forma autónoma es una gran oportunidad para que España pueda posicionarse en un mercado cada vez más competitivo. El primer paso para avanzar hacia ese objetivo es contar con proyectos como el impulsado por Seat, que requieren liderazgo empresarial y respaldo financiero e institucional.