El ‘boom’ de la inversión en chips no ha hecho más que empezar

Los proyectos de nuevas fábricas siguen siendo relativamente modestos, aunque podrían acelerarse

La industria de los chips suele invertir demasiado o demasiado poco. La persistente escasez mundial de semiconductores, especialmente en la fabricación de automóviles, indica que la disciplina de capital fue demasiado lejos en los últimos años, pero el péndulo ha empezado a dase la vuelta. En la última señal de ese cambio, el consejero delegado de Intel, Pat Gelsinger, dijo el martes que la empresa estadounidense planeaba invertir hasta 95.000 millones de dólares (80.000 millones de euros) en Europa durante la próxima década. Aunque el gasto de capital ha aumentado, especialmente en las empresas más grandes, como Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSMC) y Samsung Electronics, sigue siendo inferior al tipo de derroche que desencadenó los excesos del pasado.

Hay buenas razones para estos auges y caídas. La demanda de semiconductores lleva décadas aumentando y debería seguir creciendo. El martes, Gelsinger predijo que los chips representarán una quinta parte del coste de un automóvil en 2030, frente al 4% en 2019, a medida que los coches se vuelvan eléctricos y autónomos.

Construir una planta es una apuesta gigantesca. TSMC, por ejemplo, gastó más de 15.000 millones de dólares (13.000 millones de euros) en su última planta de vanguardia en Taiwán. Por tanto, las empresas son reacias a embarcarse en este tipo de proyectos a menos que estén seguras de que las plantas pueden funcionar casi a plena capacidad para obtener una rentabilidad decente. Este comportamiento deja un margen de maniobra limitado para los excesos de demanda. Los chips son baratos e indispensables, como demuestran las plantas de automóviles paradas en todo el mundo. Los clientes suelen pedir más chips cuando los suministros son escasos, para asegurarse de que tienen suficientes.

El problema es que mientras cada empresa escucha al mercado, el sector se agrupa. Intel, Samsung Electronics y TSMC planean invertir alrededor de 75.000 millones de dólares (63.000 millones de euros) combinados en semiconductores este año, frente a unos 50.000 millones (42.000 millones) en 2019. Aun así, Semico Research estimó que el sector en su conjunto gastaría solo un 13% más que en 2020.

Sin embargo, las estimaciones están aumentando, ya que Gartner estimó en julio que el aumento sería del 28%. Ambas estimaciones siguen siendo modestas en comparación con el salto del 85% registrado en 2000 o el aumento del 107% en 2010, según el investigador IC Insights. En ambas ocasiones, se produjo un raro descenso de los envíos de chips durante dos años.

Dada la persistente escasez de producción de semiconductores y el creciente deseo de los países, desde China hasta Estados Unidos, de subvencionar la producción de chips, es muy posible que la inversión repunte el próximo año. Eso sería una señal más potente de que la inevitable resaca aguarda más lejos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías