El Ibex cierra por encima de los 8.900 puntos pese a la semana de caídas en Europa

Wall Street repunta al cierre y el selectivo español suma un 0,15%

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La recogida de beneficios se está produciendo sin prisa pero sin pausa. Los renovados miedos a un frenazo en la recuperación económica mundial, dañada por la desaceleración de China, y que los bancos centrales comiencen a mandar mensajes sobre una retirada de los estímulos son las claves de la corrección. El Ibex, tras permanecer paralizado más de cuatro horas después de su apertura y llegar a caer luego el 0,57%, logró cerrar la sesión con una ligera subida. En concreto, el selectivo español se apuntó un alza del 0,15% y terminó una difícil semana en 8.915,3 puntos.

En el resto del Viejo Continente la situación ha sido similar, con ligeras subidas, que contribuyen a atenuar una semana de fuertes pérdidas. En el Ibex, que se ha dejado un 0,94% en las cinco últimas sesiones, los mejores valores este viernes han sido Solaria (+4,59%) e Inditex, que suma casi un 2,27%. Los perdedores han sido Meliá (-2,43%) y Aena (-2,15%). Son los bancos, sin embargo, los que más restaron al Ibex: Sabadell y BBVA cedieron ayer un -0,75% y un 0,63%.

IBEX 35 8.188,00 -1,56%
EUROSTOXX 50 3.514,32 -0,99%
CAC 40 6.031,48 -0,90%
DAX XETRA 13.003,35 -1,73%
Petroleo Brent 115,770 -0,421%
EUR x USD 1,0454 0,144%

Entretanto, las Bolsas asiáticas han sufrido hoy ante el temor a que el motor chino se gripe en la recta final del año. El Nikkei japonés, en sus mínimos anuales, ha caído un 0,98%, mientras que el Hang Seng hongkonés ha cedido un 1,78%% y el CSI 300 chino se ha hundido un 2%. La incertidumbre regulatoria sobre el sector tecnológico en el país que preside Xi Jinping continúa siendo un lastre para la renta variable de la región, después de que el Banco Popular China, su banco central, haya mantenido sin cambios los tipos de interés.

Ayer en Estados Unidos la tormenta fue amainando conforme transcurría la sesión. Los buenos datos de paro semanal –el número de subsidios de desempleo se situó en el mínimo desde que estalló la pandemia– fueron una suerte de varita mágica. Y las caídas se transformaron al cierre en leves alzas para el Standard & Poor's 500 (+0,13%) y el Nasdaq (+0,11%). En la jornada de hoy, Wall Street ha abierto con leves avances que han ido cogiendo fuerza con subidas del 0,65% para el Dow Jones, el 0,81% para el S&P500 y el 1,19% para el Nasdaq. 

Ya en la recta final de agosto, con un volumen bajo mínimos y sin referencias destacadas para esta jornada de viernes, los inversores esperan con avidez los mensajes de los banqueros centrales en la tradicional reunión de Jackson Hole. Esta se celebrará entre el 26 y el 28 de agosto.

Los analistas confían en que Jerome Powell dé más pistas sobre la retirada de estímulos en Estados Unidos. Una vez, la máxima representante del BCE, Christine Lagarde, no acudirá a la cita. Los datos de inflación al otro lado del Atlántico (+5,4% interanual en julio) hacen prever que el organismo monetario tome medidas más pronto que tarde. También en la zona euro el IPC sube a un ritmo superior al 2% (+2,2% en julio), pero el sustento del Banco Central está en este caso garantizado por más tiempo.

Lo más llamativo es que, pese a las dudas de las Bolsas con la política monetaria de fondo, la renta fija, la más afectada por teóricos cambios, apenas se mueve en las últimas sesiones. El rendimiento del bund sigue claramente en negativo, cerca del -0,5% a 10 años, el bono español al mismo plazo no se mueve mucho del entorno del 0,2%, y su homólogo estadounidense, el que más debería reaccionar, está anclado en las últimas cinco sesiones en el 1,2%.

Las divisas sí parecen más pendiente de los tipos. El dólar se cambia a 1,168 unidades por euro, entorno de máximos frente a la moneda única desde noviembre del año pasado. Un endurecimiento de la política monetaria, teóricamente, reforzaría el peso del billete verde.

En el mercado del petróleo, el encarecimiento del dólar tiene como consecuencia un descenso de los precios, también impactados por la amenaza de un menor crecimiento económico mundial.  El barril de Brent corrige un 15% desde los máximos de julio por encima de los 77 dólares por barril y ahora se paga a 65 dólares; el de West Texas corrige un 18% y se paga a 62 dólares.

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