Canarias

Los efectos imprevistos del virus sobre el turismo de las islas

El cero turístico impulsa la inversión colectiva de la RIC en rehabilitación y revaloriza la oferta de lujo. El cierre del mercado británico abre las puertas a visitantes de otros perfiles y nacionalidades

Vista nocturna de Puerto Rico (Gran Canaria)
Vista nocturna de Puerto Rico (Gran Canaria)

La pandemia va a dejar sin duda huella en el turismo canario. Y no solo a consecuencia del frenazo en seco que ha supuesto para la primera industria económica de Canarias y la crisis socioeconómica que ha traído consigo el cero turístico. También está actuando como revulsivo para remover viejas inercias y avanzar en la rehabilitación del destino y la sostenibilidad de las renovadas infraestructuras; impulsar su digitalización; abrir, aunque sea tímidamente, nuevos mercados y a otros perfiles de viajeros (nómadas digitales e influencer). La covid está contribuyendo incluso en posicionar a las Islas en una franja en la que se abría paso con gran dificultad: el turismo de lujo.

En rehabilitación, la inversión pública se viene sumando lentamente al proceso de renovación que sí ha aprovechado una parte significativa del sector alojativo en prácticamente las cuatro islas eminentemente turísticas (Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura). El Plan de Infraestructuras Turísticas de Canarias (PITCAN), dotado en la actualidad solo de 30 millones de euros, aspira a captar parte de los fondos Next Generation para impulsar la ejecución de los más de 1.600 proyectos que se han catalogado, aunque muchos de ellos siguen siendo intervenciones pequeñas y aisladas que no cumplen, por tanto, el criterio transformador que requieren estos recursos.

En el ámbito de la inversión, se están produciendo además curiosos movimientos sobre el uso de la Reserva de Inversiones de Canarias (la famosa RIC) para la materialización colectiva de estos ahorros fiscales de empresarios y profesionales en proyectos de expansión o reforma de otros emprendedores, ante las dificultades para destinarlos a iniciativas propias por el parón turístico. Esa suma de pequeños inversores cuajó de hecho hace un año en el nacimiento de RIC Private Equity, un clúster que participó en la financiación de la transformación del antiguo Edificio Maya de Santa Cruz de Tenerife en el actual hotel de cuatro estrellas AC Tenerife: “Ha sido, y es, un ejemplo palpable de esta sinergia económica. Un hito que solo es el punto de partida de una nueva forma de hacer crecer a este territorio”, ha explicado su portavoz Enrique Guerra. Otras iniciativas de reconstrucción del sector turístico o de impulso de las energías renovables aspiran a financiarse con esta unión de inversores: el Hotel Merlín de Costa Adeje; el Hotel Servatur Puerto Azul del sur de Gran -Canaria o la reforma de los apartamentos Sun Park de Lanzarote.

Reservas con sorpresa

La planta alojativa de Canarias ha ido abriendo de forma paulatina las puertas de sus establecimientos a los turistas que llegan a cuentagotas a las islas. La mayoría terminó de hacerlo al inicio de este verano, antes de que los contagios volvieran a dispararse hasta alcanzar su nivel máximo esta semana. Sin embargo, los que asumieron el riesgo mucho antes, previendo una reapertura más rápida del mercado británico, se han llevado la sorpresa de ver cómo entraban reservas de nacionalidades y perfiles muy diferentes a los habituales. Viajeros de Eslovaquia, Checoslovaquia, Estonia y Lituania han escogido al sur de Gran Canaria o Tenerife, gracias a la iniciativa de pequeños turoperadores del este de Europa que se han lanzado a operar con estos emisores a través de vuelos directos.

También desde Francia, otro de los mercados difíciles, o desde Bélgica aumenta el flujo de visitantes, que ofrecen un perfil muy distinto al tradicional de los británicos, alemanes o escandinavos.

En estos tiempos de pandemia está ganando también adeptos la oferta de lujo, gracias a la promoción de estos establecimientos que vienen realizando los influenciadores que se han refugiado del virus en las Islas. Es un producto de altísimo interés para un destino tan masificado como Canarias, porque da mucho más con menos: más ingresos, más empleos y más sostenibilidad, con menos viajeros. Pero hasta ahora no había logrado colocar en el mercado de lujo a sus 304 hoteles de cuatro y cinco estrellas, de los que más de la mitad son de cinco estrellas y 37 de gran lujo (casi 165.000 plazas alojativas en total). La novedad estriba en la juventud de los clientes que están optando por esta oferta, que hasta ahora cubrían los turistas de mayor edad. El impulso es tal que, por primera vez en su historia,

Cuando el virus pase se sabrá si estas iniciativas quedarán en meros cambios puntuales o apuntan alguna tendencia. Es decir, si Canarias supo aprovechar la oportunidad que ha brindado el virus, por encima del daño causado, de aprobar la eterna asignatura pendiente de las Islas como destino turístico: competir en calidad y no solo en cantidad.

RADIOGRAFÍA DE LOS VIAJEROS

El mercado británico

Generación tras generación de británicos viaja, desde mediados del siglo XX, a Canarias. Fueron los pioneros y siguen siendo los más fieles al destino. Antes de la pandemia, eran más de 5 millones los ciudadanos de Reino Unido que elegían las Islas para pasar sus vacaciones: un 33% del total. Los británicos de más edad optan incluso por residir en alguna de ellas si sus circunstancias se lo permiten, pero también llegan en familia y en grupos de jóvenes que se hicieron tristemente por su afición al botellón o al balconing.

Los mercados difíciles

Entre los países emisores de turistas que se han resistido tradicionalmente a Canarias ocupa un primer lugar Francia. La tendencia a viajar a sus ex colonias del norte de África comenzó a cambiar a consecuencia de la primera árabe y, a partir de ese año de 2011, se puede decir que redescubrieron las Islas, ya que fueron ellos los primeros que arribaron a sus costas antes de la Conquista castellana. Su presencia sigue siendo, sin embargo, menor del potencial que ofrece dada la distancia media a que se encuentra de las Islas (mucho menor que la de otros destinos europeos que sí viajan a Canarias).

Los mercados lejanos

Canarias ha intentado en no pocas ocasiones a lo largo de su historia atraer a turistas no europeos. Realizó, por ejemplo, numerosas campañas en Estados Unidos que nunca dieron el resultado esperado. En 1980 desapareció, de hecho, el flujo de viajeros que había comenzado a despegar gracias a un vuelo directo con Nueva York. En él llegaron 14.000 turistas americanos en 1970 y 20.000 en 1975. La crisis del petróleo y el desastre de los Rodeos dieron la estocada a esta ruta, nunca recuperada pese a diversas campañas de promoción.

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