Sostener las pymes, clave para la recuperación económica de España, según Esade

Alerta de que se debe evitar una retirada abrupta de las ayudas, pero indica que los recursos se deben destinar a empresas que sean viables

Trabajadores de la construcción levantan un edificio en Bilbao.
Trabajadores de la construcción levantan un edificio en Bilbao. EFE

La evolución de la recuperación económica en España ya muestra signos positivos alentada por la aceleración de la campaña de la vacunación y, algunos sectores (consumo, ventas de automóviles, compra de vuelos) ya se acercan a los niveles previos a la crisis del Covid. Así lo ha afirmado este jueves Toni Roldán, director del Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), durante la presentación del último Informe Económico y Financiero de Esade, donde se apunta que la sostenibilidad del tejido empresarial, especialmente de la pyme, es clave para el crecimiento de la economía española a medio y a largo plazo.

Los autores recomiendan afinar las medidas de política económica para frenar la desaparición de las empresas en crisis a medida que se vayan retirando las ayudas concedidas durante estos meses: “Las nuevas medidas de apoyo deberían concederse rápidamente a las empresas viables, pero con problemas de solvencia, y evitar, en la medida de lo posible, canalizar recursos a empresas inviables”, cita el informe.

Según el barómetro de Gestores Administrativos del mes de junio, unos 175.000 negocios ya han desaparecido desde que empezó la crisis sanitaria y otras 110.000 empresas pueden desaparecer si se eliminan las medidas de contención como los ERTE y las moratorias. Aun así, Roldán advierte: "En algún momento se tendrá que tomar una decisión de dar una señal de que estas ayudas no pueden ser para siempre, para que también se permita la reasignación de recursos necesaria".

En este sentido, desde Esade admiten que habrá consecuencias a medio plazo en el tejido productivo, explicando que algunas empresas ya han dejado de ser viables (las llamadas empresas zombie) y deberán desaparecer. Para saber si una compañía entra en esta clasificación, Esade sugiere utilizar los indicadores propuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para determinar si los problemas de una empresa son de liquidez, de solvencia o de viabilidad en función de la capacidad de la compañía para volver a generar beneficios en un período de tres años una vez iniciada la recuperación de la crisis económica.

Para evitar el cierre de empresas viables, el informe propone programas de garantía pública de créditos e inyecciones de capital que incluyan instrumentos como los préstamos de participación de beneficios.

Y aunque el informe sostiene un tono optimista, con una previsión de crecimiento del 6% de la economía global en los próximos años, advierte de las cicatrices en la productividad que quedarán tras la crisis, en especial, por el gasto de inversión no realizado y por la menor disponibilidad de un capital humano, que en algunos casos, ha pasado largos períodos de tiempo en paro.

"Hay puestos de trabajo que habrán desaparecido y habrá que realizar un gasto en formación para que las personas que han perdido este puesto de trabajo lo puedan encontrar en otro sector más productivo", señala Josep Comajuncosa, coautor del informe.

Por su parte, Roldán ha afirmado que para evitar las cicatrices sean permanentes, se deben acelerar programas de capacitación para los trabajadores que aún se encuentren en ERTE, apoyar la renta de las empresas de sectores que siguen afectados por el virus y enfocar los recursos en la campaña turística para este verano, que este jueves ha sufrido un revés con el anuncio del Gobierno francés desaconsejando los viajes a España. 

Crecimiento desigual

"La recuperación debe ser global o no va a ser", ha insistido Comajuncosa. Según el informe, en algunos países como Estados Unidos o China la recuperación ya es plena, mientras que otras regiones crecen muy lentamente o se encuentran en recesión, un desnivel muy ligado al avance de la vacunación contra la Covid que permite la relajación de las medidas de distanciamiento y la reactivación de la actividad.

Comajuncosa ha explicado que mientras que el 60% de la población de todos los países, incluso de los 70 más pobres, no esté vacunada, se corre el riesgo de que el virus desarrolle nuevas variantes más resistentes y, con ello, nuevas olas de contagios que amenacen el buen ritmo de la recuperación económica."La pérdida de producción de otra oleada Covid sería 150 y 200 veces mayor a la actual", ha señalado.

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