El objetivo de la Fed es ver el bosque más allá de los árboles serrados

Con la pandemia aún distorsionando los datos, hay buenas razones por ahora para evitar hacer daño a la economía

La Fed mantiene la calma en cuanto a la inflación. Los precios récord de la madera eran preocupantes hasta que hace poco bajaron. Los coches usados pueden ser los siguientes en volver a la normalidad. El riesgo es que el sanguíneo banco central pase por alto las presiones de los precios a más largo plazo. Pero con la pandemia aún distorsionando los datos, intentar ver el bosque e ignorar los árboles serrados tiene sentido.

El miércoles, los responsables de la Fed se pusieron más halcones, pero de forma modesta. Mantuvieron el statu quo de los tipos cercanos a cero y solo adelantaron moderadamente la proyección mediana de las próximas subidas. Mantendrá por ahora su plan de compra de bonos por valor de 120.000 millones de dólares mensuales, pero elevó su previsión mediana de inflación para este año al 3,4%.

Es lógico tratar la recuperación como algo aún frágil, dada la inestabilidad de la información. Los últimos indicadores muestran señales de una inflación significativa, pero hace un año muchas actividades estaban casi paralizadas. El IPC se disparó un 5% en mayo con respecto al año anterior.

El jefe de la Fed, Jay Powell, apuesta por que la mayor parte de las subidas sean temporales. Los futuros de la madera de construcción para entrega en julio alcanzaron un récord en mayo, lo que la convirtió en ejemplo para quienes están preocupados. Desde entonces han caído más de un 40%.

Los coches de segunda mano también podrían estar en riesgo. Los precios subieron un 7,3% hasta mayo, en parte por la escasez de chips. Pero GM espera que los suministros se normalicen en el segundo semestre. Los precios de la carne de vacuno subieron un 2,3% en mayo, pero pueden reflejar un descenso de la cabaña ganadera a causa del tiempo seco, según IndexBox.

La Fed, que está centrada en impulsar el mercado laboral en vez de luchar contra la inflación, podría acabar subiendo los tipos demasiado despacio, como temen algunos observadores. Pero dado que los datos no son concluyentes, hay buenas razones por ahora para evitar hacer daño a la economía.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías