Coyuntura económica

La gestión de la pandemia deja la competitividad en España en mínimos de 2014

Desciende tres puestos en el Ranking de Competitividad Mundial del IMD, frente al ascenso generalizado de las economías europeas

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El Covid-19 ha pasado factura a España en muchos aspectos, pero también en su competitividad. El país cae tres posiciones, hasta el puesto 39, en el Ranking de Competitividad Mundial del IMD, compuesto por 63 países. Un descenso tras el cual están, entre otras cuestiones, "una falta de recursos para hacer frente a la pandemia y el desarrollo de políticas erróneas en el apoyo a los sectores más afectados por la crisis", detalla el informe. Esto se observa en la caída de dos de los cuatro indicadores analizados: el rendimiento económico, que se desloma 11 puntos frente al año pasado, y la eficiencia gubernamental, que cae cinco puntos. La eficiencia empresarial sube tres posiciones y las infraestructuras se mantienen.

Con esta caída, España vuelve a niveles de 2014, después de mantenerse dos años consecutivos en el puesto 36, y se sitúa a la cola de Europa: tan solo obtienen posiciones inferiores -a pesar de su ascenso- Italia (en el 41) y Grecia (en el 46), mientras que Portugal releva a España en el 36. Además, en este último año se ha producido una subida generalizada de la competitividad de las principales economías del Viejo Continente.

"La mejor conclusión que se puede sacar para España es que no hemos hecho lo correcto", subraya Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial del IMD. Otros años, explica, había factores globales que hacían que unas economías subieran o bajaran, pero este año, la pandemia ha sido la protagonista y ha cobrado relevancia la actuación de los Gobiernos: "Los países que han subido en el ranking ha sido porque han tenido políticas adecuadas", apunta.

En este sentido, hay que tener en cuenta que lo que mide el índice del IMD es la habilidad futura de los países para generar prosperidad, un aspecto en el que el Covid no ha tenido mucho efecto, explica Bris. Finalizada la pandemia, quedan las consecuencias económicas, determinadas a su vez por las medidas aplicadas, y esto es lo que afecta a las posiciones en el ranking. "Estados Unidos se mantiene pese a que la crisis sanitaria ha sido terrible, el problema de España ha sido que el confinamiento no ha ayudado significativamente en la crisis de salud y solo ha ahondado la crisis económica, afirma.

En lo que respecta a los principales asuntos que han penalizado a España, Bris apunta que ha sido una conjunción de una falta de ambición "por no haber hecho los deberes antes", frente al plan de EE UU o Alemania, y una reacción lenta: mientras países dependientes del turismo como Tailandia, ya impulsaron el turismo nacional con cheques en 2020, España lo ha empezado a hacer ahora, explica.

El informe realizado por IMD, que se elabora con datos de estadísticas “duras”, como el desempleo, el PIB o el gasto público en salud o educación, cuenta también con datos “blandos” de una encuesta de opinión ejecutiva en la que revelan los indicadores que consideran más atractivos de la economía española. En esta edición, los ejecutivos también apuntan a los problemas antes mencionados: el dinamismo de la economía se desploma 13 puntos porcentuales, seguido de la estabilidad y predictibilidad de las políticas, que cae 5,9 puntos.

"Este año, los ejecutivos son mucho más pesimistas sobre la capacidad del Gobierno de hacer determinadas cosas. No se debe a políticas específicas, sino a una falta de confianza. No ha habido acuerdo ni una política clara", explica Bris. En este sentido, pone como ejemplo Italia, donde este indicador ha mejorado mucho porque "ha habido un Gobierno reformista que ha creado un consenso de abajo arriba".

En el lado opuesto, mejora el indicador de alto nivel educativo, que sube 7,2 puntos porcentuales respecto al año pasado. "No hemos invertido más en educación ni reducido el tamaño de las clases, pero los ejecutivos hablan de una mayor adecuación del talento al mercado de trabajo", aclara el director del Centro de Competitividad Mundial del IMD.

De cara al próximo año, el informe plantea como principales desafíos preservar y fortalecer el sector empresarial, mejorar el clima empresarial para reactivar la economía, impulsar la digitalización y la investigación científica, y mejorar la empleabilidad repensando la política de empleo en el marco del diálogo social.

Bris es optimista y considera que el descenso de España en el ranking es "puntual" y que la recuperación será rápida. No obstante, advierte que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con los fondos europeos irá bien si se "concretan medidas específicas". "Muchas de las medidas del plan no son cuestión de dinero, sino de regulación o de procesos", explica y apunta el énfasis que se hace en el plan de mejorar la Formación Profesional, sin indicar cómo.

Liderazgo europeo frente a la pérdida de fuerza de EE UU

Suiza se coloca este año a la cabeza del Ranking de Competitividad Mundial, tras ascender dos puestos y relegar al líder de la edición previa, Singapur, al quinto lugar. En segunda posición queda Suecia, seguido de Dinamarca y Holanda, en tercer y cuarto puesto.

Así, el top 5 queda compuesto por países pequeños, "más ágiles", anota Bris, mientras que grandes economías como EE UU continúan su tendencia descendiente. Aunque mantiene su lugar respecto a hace un año, ha caído desde en pocos años 10 posiciones porque "se observa que no hay un consenso económico sobre cuál es el modelo económico adecuado", relata. La llegada de Joe Biden no va a suponer un cambio en este sentido, afirma, porque lo que ha hecho ha sido continuar la "fantástica" política económica llevada a cabo en la región en 2020.

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