Las trabajadoras chinas lamentarán la nueva regla de los tres hijos máximo

Muchos funcionarios discriminan en la selección de personal a las mujeres en función de sus planes familiares para eludir el permiso de maternidad remunerado

Niñas esperando para participar en un evento promocional en Kumming, Yunnan (China).
Niñas esperando para participar en un evento promocional en Kumming, Yunnan (China). reuters

Pekín permitirá a las parejas chinas casadas tener tres hijos: es una señal de desesperación. Reforzar la seguridad social podría ayudar a la natalidad. Pero los hombres que dirigen China son tacaños. Lo más probable es que aumente la discriminación laboral.

Los datos del censo han alarmado a los demógrafos oficiales. La población apenas crece, y la tasa de fertilidad sigue en 1,3 hijos por mujer, similar a la de Japón, pero con un cuarto de su PIB per cápita. Ello supone un riesgo sistémico a largo plazo. Elevar el límite de natalidad a dos hijos en 2016 tuvo poco efecto neto. Es fácil creer que este nuevo cambio, por sí solo, no será diferente.

Las autoridades han insinuado incentivos adicionales, como ayudas fiscales y a la vivienda, pero la historia sugiere que no serán demasiado generosos. El gasto público en sanidad ha sido siempre parsimonioso: el 3% del PIB en 2018, la mitad de la media mundial. El de educación se ha mantenido en el 4%. Aumentar estas cifras podría hacer que la crianza fuera menos onerosa, pero Pekín ha mostrado poca inclinación a hacerlo.

La representación femenina en las empresas y el Gobierno lleva años contrayéndose, y su participación en la fuerza laboral, aunque sigue alta (60,57% de todas las mujeres), no ha dejado de caer desde 1990. Menos del 10% de los consejeros de las cotizadas son mujeres, y el país está en el tercio inferior del Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial. Una encuesta de Human Rights Watch en 2018 mostraba que el 19% de los empleos públicos indicaban sin reparos una preferencia por los hombres.

Que Pekín haya decidido aumentar el límite de natalidad en lugar de eliminarlo lo dice todo: piensan seguir gestionando a la fuerza la fertilidad de las mujeres. Muchos funcionarios discriminan en la selección de personal a las mujeres en función de sus planes familiares para eludir el permiso de maternidad remunerado. Es ilegal, pero las penas son leves. Es probable que se apliquen formas más duras de coerción si no aumentan las tasas de natalidad. La suerte de las trabajadoras chinas va a empeorar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías