Menos pymes y más autónomos, pero sin empleados

Análisis de los negocios y los trabajadores y retos para salir de la crisis.

perfil laboral

Cae el número de empresas, en todos los tamaños. Así se extrae del análisis “Anuario del Mercado de Trabajo” elaborado por Adecco Group. Este descenso del número de empresas era algo que no ocurría desde hacía 20 años. En 2020 se cuentan 2,8 millones de empresas en nuestro país, y este registro es el más bajo de los últimos 15 años.

La pandemia ha impactado negativamente en prácticamente todos los sectores y tipos de empresas. Así se refleja en el informe de Adecco Group. Este descenso del número de empresas tiene sus consecuencias directas en los trabajadores asalariados. Por cada empresario o autónomo empleador se han perdido casi 10 puestos de trabajo. Sí se registra un aumento del número de autónomos. En concreto, un 2,9% más. Pero se trata de trabajadores por cuenta propia que, o bien han perdido su empleo y se han lazado a montar su propio negocio; o bien, han despedido a sus empleados y están ejerciendo solos su actividad. Por tanto, este incremento de autónomos no supone nuevas altas de trabajadores por cuenta ajena en la Seguridad Social.

Efectos negativos en el mercado laboral

Tal y como se extrae del análisis de Adecco, la crisis sanitaria ha evolucionado en una crisis económica y laboral sin precedentes. Especialmente en nuestro país, esa reducción de empresas y de empleados es más grave que en otros países europeos. Esto se debe, principalmente, al tamaño de nuestras empresas. Nuestro país cuenta con una muy baja proporción de grandes corporaciones. De hecho, es una de las más pequeñas de la Unión Europea.

Este reducido tamaño de nuestras empresas es clave, según el documento de Adecco, para medir la solidez de la economía. Cuanto más grande es una empresa, más barata es su financiación. Este hecho favorece las exportaciones, las economías de escala, las mejores condiciones a los empleados y, en definitiva, una mejor resistencia en periodos de inestabilidad económica como la actual.

Es por ello que los empresarios de nuestro país se han visto obligados a cerrar muchos negocios y quienes los han mantenido, han tenido que prescindir de sus trabajadores. De ahí que sí hay un mayor número de profesionales autónomos, pero todos son menos empleadores.

La hostelería, el sector más castigado

Solo han crecido el número de contratos en dos de las veinte ramas analizadas en el documento. En concreto, las industrias extractivas y el transporte y almacenamiento han sido los dos sectores con un incremento en los contratos, con un 17,5% y un 3,6% más, respectivamente.

Por el contrario, los sectores más acusados son la hostelería y las actividades artísticas y de ocio. Las cifras de contratos que registran ambas son realmente malas. La hostelería redujo sus contratos un 79,2%, y las actividades artísticas y de ocio un 75,1%. En el caso de la hostelería, los datos pueden ser aún peores, ya que seis de cada diez asalariados que están actualmente en ERTE pertenecen a este sector. Por tanto, de no readmitir a todos los empleados en septiembre, cuando finalizan los ERTEs, la cifra de pérdidas de contratos podría ser mayor.

Formación e investigación: claves para salir de la crisis

Uno de los retos importantes a los que se enfrentan las empresas es la inversión en I+D, así como la formación en las áreas más actuales.

Si hay una solución a esta pandemia, es la vacuna. La importancia en la inversión en Desarrollo e innovación (I+D+i) ha cobrado más sentido que nunca. Especialmente en el sector sanitario, las empresas que han apostado por la innovación, han crecido en este año.

España ha ido empeorando los datos en este ámbito. Cuando entre el año 2016 y el 2018 nuestro país registraba un gasto en I+D superior a la media europea, en 2019 volvió a bajar y quedarse por detrás de los países más avanzados de la UE. Tal y como se muestra en el análisis realizado por Adecco Group es momento de invertir en investigación para poder ser una empresa puntera y lograr salir airosos de la situación de crisis actual.

En lo que respecta a la formación, según el análisis realizado, existe una clara relación entre una mayor cualificación y unas mejores oportunidades de empleo. En este sentido, nuestro país cuenta con una de las generaciones mejor formadas de la Historia, y a nivel internacional. Sin embargo, por otro lado, hay algunos sectores de población con deficiente cualificación, que ni estudian ni trabajan. Esto provoca que sea necesario modificar el rumbo en las políticas activas de empleo.

La cualificación se perfila como un elemento diferenciador tan importante que pese a que la caída del PIB ha sido la segunda más importante en 170 años, aquellos profesionales con formación universitaria, siguieron encontrando empleo en 2020. Por el contrario, los grupos sin formación registran importantes descensos en el nivel de empleo. Por todo ello, la formación se posiciona como una de las alternativas más eficaces para salir de la crisis.

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