Cómo atraer a turistas que gastan 35.000 euros de vacaciones

España ocupa la séptima posición como destino de lujo, por detrás de Francia, Italia o Reino Unido

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España es el segundo país del mundo que más turistas recibe, casi 84 millones al año, según los datos previos a la pandemia de la Organización Mundial del Turismo. En lo que se refiere al turismo de lujo, en cambio, queda relegado a la séptima posición, por debajo de países vecinos como Francia, Reino Unido o Italia. Este llamado turismo de alto impacto ha demostrado ser mucho más resistente a las crisis económicas. Mientras que el turismo tradicional sufrió en 2020 un descenso del 60% respecto a 2019, el turismo de lujo solo cayó un 36%. Por eso, tanto el sector turístico como el del lujo, consideran que hay que empezar a escalar posiciones en este ámbito cuanto antes.

Para el secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés, “España tiene un margen de crecimiento y mejora” a la hora de atraer a turistas de alta gama. Así lo indicó este martes en la presentación del informe de Boston Consulting Group y Círculo Fortuny Retos y tendencias: ¿cómo será el futuro del turismo de excelencia? Y apuntó a dos grandes retos principales: la diversificación de la oferta turística y la desestacionalización. “Somos un país que ofrece una amplísima oferta turística durante los 12 meses del año y por todo el territorio, pero tenemos que ser capaces de contarlo en los mercados extranjeros, tanto en los europeos como en los de largo radio”, explicó.

En ese sentido, Valdés aseguró que la secretaría de Estado está poniendo en marcha un plan de modernización y competitividad del sector turístico financiado gracias a los fondos europeos que permitirá dar respuesta a ambas cuestiones. “Ahora que hemos empezado a recuperar la movilidad, tenemos que situarnos en un lugar prioritario y apostar por un perfil de turista de calidad que sea sostenible, que no degrade el territorio, que cuide y respete el entorno en el que tiene esa experiencia y cuya rentabilidad define la apuesta que queremos a futuro por el bienestar del conjunto de la sociedad”, recalcó.

Este perfil de turista, según los datos del informe, se gasta anualmente una media de 35.000 euros en sus experiencias turísticas. Su desembolso se estima en hoteles de más de 1.000 euros por noche en una habitación para dos, visitas a restaurantes con un ticket medio de 150 euros por persona y gastos en compras de unos 7.000 euros durante la estancia. Por su parte, el director general de Boston Consulting Group en España, Patricio Ramos, comentó que “los diferentes segmentos de turistas se ven más atraídos por una u otra tipo de experiencia y, por tanto, es importante entender cómo son, cuáles son las variables que les motivan y ser capaces de colocar nuestra oferta de una manera segmentada en la mente de los diferentes consumidores”.

Desde el punto de vista del origen de los turistas de gama alta, China es el destino emisor número uno, ya que concentra al 39% de estos consumidores. “Cualquier plan de crecimiento futuro tiene que considerar el mercado chino como un elemento clave”, puntualizó Ramos, que insistió en que cada turista “compra, disfruta y busca experiencias de manera diferente”. Una de las diferencias entre el turista asiático y el occidental, dijo, es que mientras que el primero busca valores de unicidad y extravagancia, el segundo demanda una calidad unida a la sobriedad. Por otra parte, Valdés apuntó a la necesidad de emplear las nuevas tecnologías para conectar con los turistas procedentes de países asiáticos: “El turista asiático se está consolidando como un turista hiperconectado a través de dimensiones tecnológicas que poco tienen que ver con algunos de los canales digitales que estamos utilizando en Europa y tenemos que adaptar esta oferta”.

Modernizarse parece la única opción, ya no solo por el mercado asiático, sino porque el turismo de alto impacto del futuro, y cada vez más del presente, estará formado por las generaciones millennial y Z. De hecho, el 50% de este turismo a nivel mundial en 2025 va a estar en sus manos, según el citado informe.

Y si algo los caracteriza es su preocupación por la sostenibilidad, algo que está cambiando el modelo de negocio del turismo de lujo. Por tanto, se acabó el usar y tirar, lo que cobra fuerza ahora son los modelos basados en la venta de segunda mano y el alquiler.

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