Mckinsey retrasa hasta 2024 el regreso a niveles precrisis para el turismo doméstico

Baleares, Canarias, Andalucía y Cataluña, los destinos más afectados

Hamacas vacías en un hotel en Fuerteventura.
Hamacas vacías en un hotel en Fuerteventura.

Las consultoras siguen pronosticando un panorama muy incierto para el turismo en España, que hasta la irrupción del coronavirus representaba el 12% del PIB y del empleo en España. De los 83 millones de turistas extranjeros recibidos en 2019 se pasó a 19 millones en 2020 y las perspectivas para 2021 no superan, en ningún caso, los 40 millones. Por lo tanto, hoteles, bares, restaurantes, agencias de viajes y transporte se han fijado en el turismo nacional como el principal resorte para tratar de revitalizar el empleo (se han destruido 350.000 puestos de trabajo y hay 440.000 en ERTE) y la actividad, que en algunas zonas como Baleares o Canarias suponen el 83% y el 64% del PIB regional.

En un informe elaborado por Mckinsey se da por hecho que la economía española, fuertemente dependiente del turismo, no volverá a recibir el mismo volumen de turistas nacionales hasta 2024. Y tendrá que esperar un año adicional para que suceda lo mismo con el turismo extranjero. Todo ello debido en gran medida a la necesidad de contar con aviones que ahora mismo están aparcados. "Las preocupaciones en torno a la seguridad y restricciones en este tipo de transporte afectan especialmente a los destinos españoles que dependen de la llegada en avión [en clara referencia a los arhipiélagos]. Precisamente, estos viajes representaron el 82% de los movimientos de turistas en España y algunos de los destinos turísticos más famosos de España dependen de este tipo de desplazamientos", recalca el informe.

Entre los destinos más afectados se encuentran Baleares, Canarias, Andalucía y Cataluña, donde el peso del turismo en el PIB y en el empleo es más evidente. En Baleares supone el 83% del PIB y el 80% del empleo, mientras que los porcentajes en Canarias bajan al 64% del PIB y al 46% del empleo. Por su parte, los porcentajes en Andalucía bajan al 31% del PIB y el 25% del empleo, mientras que en Cataluña suman un 23% y un 25%, respectivamente. El informe alerta que el impacto de una crisis turística prolongada también tendrá consecuencias sobre el resto del tejido productivo. Además advierte de la elevada fragmentación de empresas turísticas, ya que el 15% de los ingresos totales del turismo procedieron de empresas con una cifra de negocio inferior a 1 millón de euros. "Sin intervención externa o apoyo por parte del gobierno, muchas de estas pequeñas empresas podrían tener dificultades para sobrevivir a la pandemia", alerta el informe.

El mecanismo habilitado por el Gobierno es el Fondo de Solvencia para Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI, que hasta ahora ha recibido 50 peticiones por un importe cercano a los 4.200 millones, la mitad del presupuesto previsto (10.000 millones). La gran mayoria de solicitudes son de empresas medianas o grandes. Para cubrir las necesidades de las más pequeñas, el Ejecutivo quiere replicar un fondo similar al de la SEPI, que será gestionado por Cofides, con un importe inicial de 1.000 millones y una ayuda media que oscilaría entre 5 y 25 millones de euros.

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