Asignación de activos

El mapa del mundo de la inversión tras la pandemia

EE UU y China liderarán el despegue del crecimiento y atraen las preferencias de los inversores, en especial Wall Street

El mapa del mundo de la inversión
tras la pandemia
GettyImages

El hallazgo de la vacuna contra el coronavirus el pasado noviembre marcó un punto de inflexión en los mercados, que comenzaron a creer entonces en la rápida recuperación de la economía tras la debacle de la pandemia y en el resurgir de las compañías más cíclicas, duramente castigadas por la parálisis de la actividad. Pero el regreso a la normalidad no está siendo fácil, la pandemia no da tregua –con nuevas variantes que han requerido nuevas medidas de restricción– y ha exigido la prolongación y el refuerzo de los estímulos monetarios y fiscales.

El presente año será en todo caso de un fuerte crecimiento económico, inevitable después de un 2020 en el que el PIB mundial se derrumbó en una magnitud sin precedentes en tiempos de paz. Aunque esa recuperación llegará con intensidad muy distinta según las geografías e influirá por tanto en la evolución de los activos financieros de los países.

Si China, el país en que se detectaron los primeros casos de coronavirus, ya logró sacudirse el impacto de la pandemia el año pasado –con un alza de su PIB del 2,3%–, Estados Unidos ya conseguirá recuperar su nivel de riqueza previo a la pandemia en el primer semestre de este año. Europa en cambio va más rezagada y la zona euro no logrará encajar el golpe del Covid-19 en su economía hasta 2022, con grandes diferencias por países y con Italia y España como las economías que más tardarán en alcanzar su nivel de PIB previo a la pandemia.

En América Latina –donde la campaña de vacunación va mucho más retrasada y en donde hay países en los que el coronavirus sigue haciendo estragos, como Brasil– la vuelta a la normalidad también será más lenta. Los estímulos monetarios y fiscales no son tan potentes, aunque a favor del continente juega el impulso que está registrando el precio de las materias primas de la mano de la recuperación de la actividad.

Europa queda rezagada en la recuperación de la actividad
pero tiene a favor el mayor potencial de subida de su Bolsa

El FMI anunció esta misma semana una mejora en las previsiones de crecimiento para la economía global este año, del 5,5% proyectado en enero al 6%. Si bien también avisó de la brecha que se está abriendo entre los países más a la vanguardia de la recuperación y los más retrasados, en los que la crisis dejará por tanto cicatrices más profundas.

Para el inversor, el criterio geográfico a la hora de asignar los activos de la cartera no es clave, si bien la gestión de la pandemia, la intensidad de los estímulos con los que se le está haciendo frente y la rapidez o lentitud en las campañas de vacunación sí están marcando grandes diferencias en los respectivos mercados bursátiles y de deuda.

Las recomendaciones de inversión para 2021 de las principales gestoras apuntan a la necesidad de afinar más este año en la selección de valores, después de las fuertes revalorizaciones registradas en 2020. La tecnología es una apuesta generalizada y también las compañías cíclicas con mayor proyección y capacidad de sacar partido de los primeros momentos de la recuperación, como está sucediendo con la industria o el sector del automóvil. Y ahí es donde EE UU surge como uno de los destinos predilectos: el fuerte crecimiento que se espera para este año, gracias al impulso del gasto público, refuerza el atractivo de la Bolsa estadounidense, incluso a pesar de que, en términos de valoración, ya exige pagar precios exigentes. El temor de parte del mercado a un recalentamiento de la economía del país, a golpe de estímulos fiscales y monetarios, no puede aún con la racha de máximos de Wall Street.

Tecnología y crecimiento económico son también la combinación que atrae a los inversores hacia el mercado chino. Su complejidad y el hecho de pertenecer a una economía con importante intervención estatal sitúan a China aún lejos de jugar en la primera división de los mercados financieros globales, pero sin duda se ha colocado en un lugar privilegiado entre las economías emergentes. Los activos asiáticos son este año ingrediente obligado en la diversificación y entre ellos destaca China con luz propia.

La geografía no determina la inversión pero el nivel de estímulos y vacunación sí está siendo muy influyente

La Bolsa europea, pese al menor crecimiento de la región, también disfruta del favor de los inversores por su fuerte componente cíclico y precios más atractivos, aunque la tardanza en lanzar el fondo de reconstrucción y los retrasos en la vacunación plantean más incertidumbres.

Normas
Entra en El País para participar