Fondos de deuda: cooperación, no competición

Si hace cinco años los bancos consideraban a estas entidades una amenaza, hoy la colaboración para otorgar financiación es cada vez más frecuente

La cooperación entre diferentes tipos de entidades para otorgar financiación a las empresas españolas es ya una realidad. En el mercado español, la colaboración entre bancos y fondos de deuda es cada vez más frecuente a través de estructuras de financiación que combinan las ventajas que ambos tipos de entidades y financiaciones pueden ofrecer, y que por lo tanto resultan atractivas para un gran número de empresas en diversas situaciones.

Durante los últimos años, el diálogo, el entendimiento y la colaboración entre dichas entidades ha aumentado progresivamente. La situación actual responde a la buena evolución en el conocimiento mutuo entre estas instituciones. Si hace cinco años las entidades bancarias españolas consideraban a los fondos de deuda como una posible amenaza y competencia, hoy en día sería mucho más apropiado hablar en términos de cooperación.

Dicha evolución ha sido posible gracias a varios factores. El primero de ellos es la voluntad y el entendimiento, pues el interés mutuo por conocerse es fundamental para establecer cualquier tipo de relación fructífera a futuro, lo cual es una obviedad, pero no por ello deja de ser importante. Asimismo, las necesidades de cada cliente siempre son diferentes y, para atenderlas apropiadamente, se necesitan diferentes productos y capacidades. Una solución bancaria, una de un fondo de deuda o una combinación de ambas, puede resolver necesidades muy diferentes.

El oportunismo es otro de los factores que juega un papel importante. En procesos competitivos no resulta insólito llegar a la conclusión que la cooperación entre ambos tipos de entidades puede ser lo más óptimo para el cliente. La adaptación es otro aspecto a tener en cuenta, dado que el mercado evoluciona y demanda soluciones diferentes a las tradicionales. En ese sentido, la financiación no tiene por qué cubrir únicamente necesidades financieras, sino también necesidades estratégicas de las compañías financiadas, las cuales actúan normalmente en entornos muy competitivos. Por último, cabe mencionar la visión estratégica, que se basa en la comprensión sobre el valor que dicha cooperación puede aportar a cada entidad en el corto y en el largo plazo.

Hace tan solo unos años, la forma de cooperación más extendida era aquella en la que la financiación otorgada por el fondo de deuda quedaba absolutamente subordinada a la deuda bancaria, condición que debía ser adecuadamente documentada mediante un acuerdo entre acreedores. A raíz de la crisis de 2008 y a la situación de falta de liquidez bancaria, los fondos de deuda comenzaron a ofrecer no sólo financiaciones subordinadas sino también financiaciones senior, generalizándose en el mercado el concepto de financiación alternativa y empezando el sentimiento de competencia de los bancos. Dicho sentimiento se tradujo en que las empresas tenían limitadas sus alternativas de financiación, debiendo elegir entre un tipo de financiación u otra.

Bajo dicho contexto, y habiendo aumentado año tras año el número de operaciones cerradas en España por fondos de deuda, tan solo unas pocas entidades financieras españolas se mostraron dispuestas a ofrecer soluciones combinadas en las que el banco aportara una parte de la financiación necesaria, siendo esta complementada por financiación otorgada por un fondo de deuda, compartiendo garantías y rango en la estructura de capital y documentándose mediante un único contrato.

Se trata de un tipo de financiación muy complementario, en el que el banco aporta un tramo de deuda a largo plazo amortizable, y el fondo un tramo de deuda con amortización íntegra a vencimiento. El plazo es mayor que el bancario y tiene gran flexibilidad en cuanto a donde situarse dentro de la estructura de capital. De esta manera la compañía obtiene una financiación a largo plazo (entre 5 y 7 años), con un porcentaje con amortización bullet y a un coste ponderado de la deuda muy atractivo.

Hoy en día, son ya muchas las empresas y fondos de capital riesgo que han decidido decantarse por este tipo de financiaciones combinadas, cooperando bancos y fondos para encontrar la estructura de financiación que mejor se adapte a la necesidad de cada situación y estrategia de negocio. Es evidente que este tipo de solución responde a necesidades concretas, habiendo situaciones en las que sea aconsejable una financiación otorgada por un único fondo de deuda o por uno o varios bancos. Son situaciones en las que, con toda seguridad, fondos y bancos actuaran en competencia. Sin embargo, la capacidad de colaboración, de entendimiento y de adaptación es fundamental para cualquier entidad que tenga vocación de ser un socio financiero a largo plazo con carácter local.

Trabajar junto a los bancos españoles, que conocen de primera mano la historia y el día a día de tantas empresas, aporta una gran confianza y visibilidad. En cuanto a los bancos, trabajar con fondos de deuda que tengan capacidad para apoyar en el largo plazo la evolución y el crecimiento de las compañías españolas puede mejorar su riesgo crediticio, además de ayudar en la gestión de su consumo de capital y aportar soluciones de financiación más flexibles y creativas para sus clientes.

La conclusión evidente es que el foco de atención debe recaer siempre en atender las necesidades de los clientes, ofreciéndoles las estructuras de financiación más adecuadas con un mix riesgo/retorno adaptado a cada situación. Los más beneficiados por la cooperación entre bancos y fondos serán las empresas españolas, ya que se ofrecen financiaciones estructuradas simplificadas pero al mismo tiempo hechas a su medida, y ampliando a su vez las alternativas disponibles en el mercado. Los fondos de deuda con presencia y conocimiento local, con capacidad de participar en diferentes estructuras y tipos de financiación, pueden ser útiles de diferentes maneras en el mercado de financiación español dada su voluntad y capacidad de colaboración con las entidades bancarias locales.

Promover la cooperación con los bancos a través de diferentes estructuras de financiación combinadas es vital, así como ofrecer soluciones financieras adaptadas a las necesidades de cada uno de los clientes.

Ignacio López del Hierro es Responsable de Deuda Privada en Iberia, Tikehau Capital