A Credit Suisse le iría mejor sin su unidad de fondos

El escándalo Greensill debilita aún más los argumentos para no venderla, por ejemplo, a UBS

Sucursal de Credit Suisse, en Basilea (Suiza).
Sucursal de Credit Suisse, en Basilea (Suiza). REUTERS

El CEO de Credit Suisse, Thomas Gottstein, intenta contener los daños del escándalo Greensill, mientras su negocio de gestión de activos liquida 10.000 millones de dólares de fondos vinculados a la financiera.

Ayer dijo que separaría la división, que supervisa 477.000 millones, del negocio general de gestión de patrimonios. Ulrich Koerner, que dirigió esa unidad en UBS, asumirá el cargo. Su reto inmediato es tranquilizar a los clientes, asustados por los problemas de gestión de riesgos expuestos. Aunque Credit Suisse ya ha devuelto 3.100 millones a inversores de los cuatro fondos, el informe anual de ayer dice que todavía hay “considerable incertidumbre” sobre cuántos de los 7.000 millones restantes se devolverán. Algunos de los pagarés de Greensill no serán devueltos. Y las aseguradoras de crédito podrían resistirse a pagar.

La saga golpea el núcleo de la estrategia de crecimiento de la gestión de activos, que consistía en persuadir a los clientes para que compraran inversiones alternativas de mayor margen en lugar de fondos de acciones y bonos. El jefe hasta ahora, Eric Varvel, presumió recientemente de que productos como los préstamos apalancados y los fondos de la cadena de suministro aportaron el 75% del crecimiento de los ingresos de la división de gestión de fondos en 2016-19. Una fuente clave de crecimiento futuro, explicó, era ganar negocio a través de la banca privada. Las referencias de individuos y familias adineradas suponían en septiembre solo el 15% de los activos del negocio de fondos.

Greensill pone en duda ambas partes de la estrategia. Si añadimos la presión sobre las comisiones, impulsada por los fondos pasivos, los argumentos para seguir en posesión de la gestión de activos son más débiles. Desde Deutsche Bank se estima que una combinación con UBS podría ahorrar 284 millones al año.

El nombramiento de un gran especialista sugiere que la venta no está en la agenda. Pero si la limpieza de Koerner no consigue resultados viables y evita los escándalos, la cuestión volverá a estar sobre la mesa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías