Stellantis llega al límite de los recortes de costes

Debe revertir la desaceleración de ventas en Asia y ser más ambicioso con el coche eléctrico

Modelo DS 4 de Stellantis.
Modelo DS 4 de Stellantis. REUTERS

El presidente de Stellantis, Carlos Tavares, debería practicar la conducción defensiva. Está apretando el pedal, con reducción de costes y objetivos de rentabilidad audaces. Pero hay dos baches: Asia y un plan eléctrico poco ambicioso.

Tuvo una pandemia bastante decente. La sólida rentabilidad de la unidad francesa compensó la fuerte caída del beneficio operativo, del 44% interanual. Un fuerte repunte de las ventas en el cuarto trimestre, combinado con un respetable margen operativo del 5,3% en 2020, da credibilidad al objetivo de elevar este último al 5,5%-7,5% este año. El ahorro de costes previsto, de 4.000 millones en los próximos cuatro años, debería garantizar que se alcance el extremo superior, muy por delante del objetivo comparable de VW, del 6,5%.

Pero hay dos formidables desafíos potenciales formidables. Primero, Tavares depende en gran medida de Norteamérica y Europa, que representaron casi nueve de cada diez vehículos vendidos en 2020. Eso está bien cuando se espera que esos dos mercados aumenten sus ventas en un 8% y un 10% este año. Pero a más largo plazo, Tavares necesita revertir lo que parece una desa­celeración en Asia –que supuso solo el 2% de las ventas combinadas en 2020–, y específicamente en China. La cuota de mercado de Peugeot en el mayor mercado automovilístico del mundo se redujo al 0,2% desde el ya insignificante 0,5% de hace un año.

Segundo, la dependencia de las ventas de deportivos en EE UU, un legado del –más lucrativo– negocio de Fiat Chrysler, significa que Tavares debería presentar un plan más sustancioso que describa cómo planea la transición eléctrica. Su objetivo por ahora es ofrecer un equivalente de baterías para su flota de vehículos de combustión en Europa para 2025. Parece poco comparado con VW, que quiere que los vehículos sin emisiones supongan un quinto de las ventas para esa fecha, y promete invertir 35.000 millones en tecnología.

Pese a la envidiable velocidad financiera a corto plazo, la acción sigue ahogándose tras los tubos de escape de sus rivales. A menos que Tavares dé algún volantazo, esa brecha no se cerrará rápidamente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías