La escisión de las torres de Vodafone agudiza el reto del crecimiento

La OPV de Vantage Towers puede llegar en el momento justo en el que los resultados europeos empiecen a mejorar

Vista general de la sede de la compañía de telefonía móvil Vodafone en Düsseldorf, Alemania.
Vista general de la sede de la compañía de telefonía móvil Vodafone en Düsseldorf, Alemania. EFE

Nick Read puede ser el beneficiario de un timing afortunado. El consejero delegado de Vodafone confirmó el miércoles su plan de sacar a Bolsa la unidad de infraestructuras Vantage Towers en Fráncfort el mes que viene. La escisión debería desbloquear valor y reducir la deuda, pero también da a Read un lugar menos para esconderse de los frustrados inversores. Afortunadamente, el núcleo de las operaciones europeas del grupo puede estar dando la vuelta a la esquina justo a tiempo.

Read merece el reconocimiento de haber sacado adelante la OPV de Vantage, que aprovecha la gran demanda de los inversores por las infraestructuras de telecomunicaciones y sus fiables flujos de caja ligados a la inflación. La disgregación permite a Vantage desempeñar un papel activo en la consolidación del sector, que hasta ahora ha liderado su rival Cellnex Telecom.

Otro punto a favor es la posibilidad de reducir la deuda de Vodafone, que a finales de septiembre ascendía a 42.000 millones de euros. En el año transcurrido hasta el pasado mes de marzo, Vantage generó un ebitda proforma de 730 millones, incluidos los pagos de arrendamientos. Suponiendo que esto crezca un 5% y aplicando un múltiplo al estilo Cellnex de 22 veces, Vantage tendrá un valor de empresa de 17.000 millones de euros. Eso incluye probablemente 3.000 millones de deuda transferida de su matriz. Si Vodafone saca a Bolsa una participación del 30%, se embolsará 4.000 millones para reforzar su balance.

Tras la salida a Bolsa, la empresa tendrá, por ejemplo, una participación del 70% en Vantage y del 60% en Vodacom, una filial centrada en África de 15.500 millones de dólares (12.700 millones de euros). Si se deduce la deuda de estas filiales, el imperio de Read se convierte en un negocio de servicios europeos con un valor empresarial de 58.000 millones de euros, según nuestros cálculos. Hay que reconocer que es un valor considerable. Pero con una deuda neta de 3 veces el ebitda, Read no podrá permitirse ninguna adquisición importante. Y con una valoración de tan solo 5 veces el ebitda de la unidad europea, los inversores no prevén un gran crecimiento, lo que no es de extrañar dada la contracción del 8% de la facturación del grupo desde 2017.

Ahí es donde entra en juego el timing. Los recientes resultados de los tres meses hasta diciembre revelaron brotes verdes, sobre todo en Alemania. Los ingresos por servicios en el mayor mercado de Vodafone crecieron un 1%, frente a una contracción del 0,1% en los tres meses anteriores. Si se tiene en cuenta la reanudación de los ingresos por itinerancia (roaming) cuando los europeos vuelvan a viajar, esta tasa de crecimiento podría duplicarse fácilmente. El despliegue este año de las nuevas conexiones superrápidas 5G puede suponer un apoyo adicional a los ingresos. Read podría acabar disfrutando de cierto calorcito.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías