Los coches eléctricos y las SPAC retroalimentan sus expectativas

Churchill Capital IV absorberá Lucid Motors en una operación que supera el múltiplo de Tesla

Modelo de prueba de Lucid Air en el salón del motor de Nueva York de 2017.
Modelo de prueba de Lucid Air en el salón del motor de Nueva York de 2017. reuters

Uno de los negociadores más conocidos de Wall Street realizará la mayor fusión cheque en blanco de la historia. El exejecutivo de Citigroup Michael Klein utilizó el lunes una de sus SPAC o empresas de adquisiciones de propósito especial, Churchill Capital IV, para hacerse con el fabricante de coches eléctricos Lucid Motors. Esto lleva las expectativas de ambas tendencias a un nuevo nivel.

En primer lugar, está la transacción en sí misma. La fusión con la SPAC de Klein aportará a Lucid 2.100 millones de dólares en efectivo y la valorará en algo menos de 12.000 millones, una cantidad considerable para este tipo de fusiones.

Pero eso es solo la primera parte. La segunda consiste en que el fabricante de automóviles obtenga dinero adicional de otros inversores a través de una estructura que se utiliza cada vez más en conjunción con una SPAC, la llamada PIPE: inversión privada en empresas cotizadas (private investment in public equity).

A menudo, este tipo de captación de capital complementario se ejecuta en o cerca del valor de la fusión SPAC. En este caso, los 2.500 millones de dólares comprometidos mediante la PIPE –una cantidad que también resulta llamativa para este tipo de operaciones– son a un precio que duplica el valor de mercado de Lucid.

Sin embargo, los inversores, entre los que se encuentran BlackRock, Franklin Templeton y el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, que posee el 85% de Lucid, no se dejan intimidar. Van a comprar a un valor de empresa de poco menos de 4,5 veces las ventas de 2023, utilizando las estimaciones de Lucid.

Esta cifra es superior a la de rivales como Fisker y Canoo, que también han sido absorbidas por SPAC. Pero Lucid es una de las mejores advenedizas. Peter Rawlinson, el consejero delegado de esta empresa de 14 años de antigüedad, fue el ingeniero jefe del Model S de Tesla; antes de eso estuvo en Lotus y Jaguar. Está rodeado de ejecutivos que han trabajado para Ford Motor, Audi, Hyundai y otros fabricantes de automóviles, así como en gigantes tecnológicos como Apple. Además, su primer coche, el Lucid Air, saldrá a la venta a finales de este año, con 7.500 reservas ya realizadas.

Sin embargo, los accionistas de Churchill Capital IV han acelerado demasiado el motor. Tras semanas de filtraciones sobre un posible acuerdo, el valor de las acciones se multiplicó por más de cinco. Incluso después de un retroceso en el aftermarket del lunes, para reflejar las condiciones del acuerdo, las acciones siguen cotizando a un nivel que implica una valoración de más de 65.000 millones de dólares y un valor de empresa de 11,5 veces las ventas de 2023, superando incluso la valoración de Tesla. Una transacción tan sobrevalorada corre el riesgo de provocar un calambrazo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías