Financiación

Las grandes cotizadas españolas colocan 5.750 millones en una semana

Supone el 74% de lo emitido en 2021 y la demanda roza los 24.000 millones

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l mercado de deuda coge impulso. Después de la sequía vivida en enero en lo que a volumen de emisiones se refiere, en las últimas cuatro jornadas empresas y bancos han acelerado la apelación al mercado. Han bastado cuatro sesiones para que emisores de renombre en el mercado español salieran al mercado para captar 5.750 millones de euros en bonos de todo tipo, un 177% más que lo colocado en el primer mes de año y un 73,5% de lo emitido por las empresas y bancos en lo que va de año (7.825 millones). La mejora del sentimiento se ha reflejado en el mercado. Las expectativas respecto a la aprobación del programa de estímulos en EE UU, el entendimiento entre farmacéuticas y Gobiernos para intentar cumplir con los plazos del plan de vacunación y unos resultados empresariales, que van saliendo buenos contra viento y marea son algunas de las razones que explicarían la mayor actividad, según lo señalado por responsable de mercado de capitales de Natixis en España.

El apetito de los inversores por el papel español y la confianza que tienen en la solvencia de los emisores españoles tuvo un buen reflejo en la demanda. Las órdenes de compra para las cinco operaciones efectuadas en la semana alcanzaron los 23.950 millones, lo que implica una ratio de cobertura de 4,16 veces la oferta. El perfil de vencimientos de las últimas operaciones oscila entre los dos años de Amadeus y los 8,25 años de Telefónica. Es decir, se trata de deuda a medio plazo.

El último en sumarse a la corriente fue ayer Santander. Un día después de presentar los resultados, la entidad que preside Ana Botín aprovechó el fin del blackout para vender deuda sénior preferred. En la primera emisión del banco en euros de 2021 –en enero Santander Consumer Finance vendió 500 millones en coronas suecas– y la primera de este tipo en año y medio, Santander adjudicó 1.250 millones a siete años. La demanda alcanzó los 2.750 millones, lo que permitió a la entidad rebajar el precio en 18 puntos básicos. La operación, que partía con un diferencial de entre 70-75 puntos básicos sobre midswap (tipo de interés libre de riesgo), se cerró con un spread de 52 puntos básicos. La operación de este jueves se enmarca en la estrategia de financiación de la entidad para 2021 y que tendrá un enfoque especial en deuda sénior para avanzar en su cesta de activos con capacidad de absorber pérdidas y seguir ampliando el cumplimiento de los objetivos MREL.

Los bancos colocadores encargados de llevar a buen puerto la operación fueron Natixis, Nomura, Crédit Agricole, Natwest, Commerzbank y el propio Santander.

Pero esta no ha sido la única entidad que ha salido al mercado en las últimas jornadas. El martes las miradas estuvieron puestas sobre CaixaBank. Dos jornadas después de desfilar por la pasarela de resultados, el banco que pilota Gonzalo Gortázar inauguró el mercado español de emisiones sénior con una colocación de deuda sénior non preferred con la etiqueta verde en la que captó 1.000 millones. Las dos únicas colocaciones financieras que había habido en este 2021 habían corrido a cargo de Sabadell (500 millones en deuda subordinada) y Abanca (375 millones en títulos perpetuos). En las próximas jornadas el fin del blackout podría convertirse en un catalizador para que los bancos que aún no han hecho el salto al mercado. Después del recorte del 31% que sufrió el volumen de emisiones financieras en 2020 por la flexibilización de los requisitos regulatorios, de cara a este año se espera que continúe la caída. La mayor laxitud en lo que a las normas respecta, unido a la elevada liquidez que garantizan los bancos centrales contribuye a que se aminore el ritmo. Para los próximos meses, fuentes del mercado esperan que la banca mediana adquiera protagonismo y aquellas firmas que el año pasado no lo hicieron acudan al mercado para cumplir con los requisitos MREL (mínimo requerido de pasivos elegibles).

Pero la actividad de las últimas jornadas no se ha limitado a los bancos. Antes de que las empresas entren en el periodo de blackout, emisores tradicionales como Iberdrola (2.000 millones) y Telefónica (1.000 millones) han aprovechado para vender deuda híbrida sostenible para la que han recibido una fuerte demanda (10.000 y 7.000 millones respectivamente). Junto a estas dos operaciones Amadeus ha vendido 500 millones en bonos con vencimiento en 2033. Con estas tres son ya cinco los emisores corporativos que han salido al mercado. En el enero fue el turno de Abertis (600 millones) en deuda híbrida) y Nortegas (550 millones). En las próximas semanas podría ser el turno de Cellnex. La compañía de torres de comunicación que en 2020 fue el cuarto emisor corporativo más activo (2.365 millones en cuatro operaciones) estaría estudiando vender deuda a medio plazo.

Después de que en 2020 las emisiones corporativas españolas crecieran un 60,9% (26.725 millones en 39 operaciones), los expertos prevén que este año el volumen experimente un frenazo. La fuerte posición de liquidez de la mayor parte de los emisores que han refinanciado durante 2020 los vencimientos futuros, el menor volumen de inversiones por la incertidumbre macroeconómica y una caída del volumen de fusiones y adquisiciones explicarían este recorte.

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