Javier Arrevola: “Sin las librerías, desaparecerían los libros”

El director general de la Casa del Libro, la mayor cadena de librerías de España, está seguro de la recuperación del sector

Javier Arrévola, director general de la Casa del Libro.
Javier Arrévola, director general de la Casa del Libro.

Javier Arrevola dirige la mayor cadena de librerías de España, la Casa del Libro. El directivo afirma que el negocio sigue sufriendo por culpa del virus, pero aunque la noche todavía perdura, está seguro de que la literatura vivirá un nuevo amanecer en la segunda mitad del año. “El impacto del Covid sigue siendo brutal en las librerías. Los comercios de más de 400 metros cuadrados ahora están cerrados en varias comunidades autónomas. Año duro, pero aun así resistimos bien”.

En un principio, durante los primeros meses con las tiendas cerradas, Arrevola asevera que el futuro se veía muy negro. “El e-commerce se ha incrementado bastante, pero la época entre marzo y junio no llegó a cubrir el bajón de tener las tiendas cerradas”. El canal online ha vendido en 2020 casi un 50% más que el año anterior, mientras que el canal físico se ha visto reducido entre un 20% y un 30% dependiendo de la librería. “Al final se ha vendido una cifra parecida a la del año anterior”, sostiene.

Lo que hiere al negocio, más que el miedo al virus, son las restricciones adoptadas para contenerlo. El público acudía a las librerías incluso en épocas de contagios elevados. “Los puntos de venta no son focos de infección, en el sentido de que prácticamente no hemos tenido casos”.
En opinión del empresario, la literatura tiene mucho que aportar en la gris época pandémica. “Ha evadido a las personas del problema, les ha hecho soñar, les ha informado y les ha guiado. Sobre todo, les ha hecho cubrir un tiempo difícil de rellenar con otras líneas de ocio”. Una de las tipologías de libros que más incremento de demanda ha registrado han sido los denominados libros de autoayuda. “Subió la demanda de ese tipo de libros que te ayudan a ver más allá de los problemas que tienes en el día a día y de los problemones que hemos tenido durante los meses pasados. La literatura ha ayudado a muchísima gente. El índice de lectura sabemos que subió bastante y creo que las personas han acabado un poco hartas de Netflix y de plataformas digitales así como de los videojuegos. Finalmente, han acudido a la literatura porque es una guía psicológica, cosa que no es ni Netflix ni un videojuego”.

Arrevola ve en las plataformas como Netflix y en las redes sociales riesgos para la cultura. En el primer caso, debido a la práctica monopolización del tiempo de ocio, y en el segundo, porque la necesidad de obtener información se cubre a base de frases cortas y lapidarias, sin dejar apenas espacio para la profundización en los temas.

Pero al igual que las redes sociales entrañan sus riesgos, también representan oportunidades para la cultura. Los gustos de los lectores han cambiado durante la época del coronavirus y, en parte, se debe a ellas. “Antes de la cuarentena era mucho más diverso. Se podía mover por categorías de ficción, no ficción, ensayos, todo tipo de novelas, tanto histórica como romántica, y, curiosamente, la pandemia ha llevado a dos tipos de libros muy identificados: uno, los best sellers, y el otro, los de autoayuda”. En la Casa del Libro se han vendido muchos más best sellers que de costumbre, así como también libros que ayudan, por así decirlo, a llenar el tiempo. Ejemplares de cocina, de cómo hacer ejercicio en casa, más libros de cómo llenar la vida estando encerrado en un domicilio.

A la pregunta de si ese cambio en los gustos es un indicio de que un nuevo tipo de lector se ha aproximado a la literatura, Arrevola contesta afirmativamente. “Se han vendido muchos libros que se recomiendan en redes sociales. Digamos que una lectura de un thriller es una lectura fácil que te evade de una manera más sencilla que un ensayo sobre la historia de la humanidad. Los best sellers son una recomendación fácil. Un ensayo de la historia no se recomienda en Twitter ni en Instagram. Se recomienda un best seller, un thriller”.

Aunque el auge del canal online es evidente, Arrevola no duda ni por un segundo. “Un libro es experiencia de compra. La experiencia de compra en e-commerce es muchísimo más pobre que la experiencia de compra en librería. Si desaparecen las librerías, desaparecerían los libros. La receta de supervivencia es conservar el ADN librero, conservar ese olor a tinta, a papel, y a la vez saber moverse en un entorno digital, entendiendo que el cliente ya no solo se mueve en la librería física. Conectar los dos mundos es la clave”. 

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