EPA 2020

El año de la pandemia se cierra con 622.600 empleos menos y el paro escala al 16,13%

En el último trimestre se han creado 167.400 puestos de trabajo pese al recrudecimiento de la pandemia

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El mercado laboral ha sido uno de los más golpeados por la pandemia mundial de Covid-19. Las cifras del cierre del ejercicio de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran que el pasado año terminó con 622.600 ocupados menos que 2019, con lo que el total de personas trabajando en España se sitúa en 19.344.300 y la tasa de paro, con 528.000 desempleados más, ha escalado a 16,13%, según ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Hay que tener en cuenta que la EPA considera a los trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) ocupados. Así, una posible vía para evaluar el impacto de esta herramienta sería observar los ocupados ausentes de su empleo en la semana en la que se realizó la encuesta en el hogar. Estos han pasado de 3.592.800 en el tercer trimestre del año a 1.889.100 en el cuarto. Sin embargo, el INE aclara que esta fuerte caída se debió fundamentalmente, a la menor incidencia de las vacaciones, ya que las ausencias por ERTE y paro parcial por razones técnicas apenas descendieron 16.800 en el cuarto trimestre, con lo que los trabajadores en estas circunstancias rozan el medio millón de media en el cuarto trimestre (frente a los 720.000 registrados actualmente por la Seguridad Social). De esta forma, estos ajustes siguen mitigando la cifra de destrucción de empleo.

Como consecuencia de todo ello, el número de horas trabajadas creció respecto del trimestre anterior un 10,06%. Si bien en términos interanuales, las horas realizadas han caído un 6,1% en 2020, aunque esto supone una notable recuperación desde el desplome que sufieron en el segundo trimestre del año cuando llegó a haber 3,6 millones de trabajadores en ERTE y un millón de personas perdieron su empleo y las horas trabajadas re redujeron un 26%.

En perspectiva, los datos de cierre de 2020 han puesto fin a siete años consecutivos de descensos del paro y seis años seguidos de creación de empleo, desde que a finales de 2013 y principios de 2014 se iniciara la recuperación del mercado de trabajo muy esquilmado por la anterior crisis financiera que duró entre 2008 y 2013.

La destrucción de empleo se ha cebado en el sector servicios, que ha perdido 537.100 ocupados, con lo que estas actividades tienen un 3,5% de trabajadores menos que el año antes. Esto supone que casi nueve de cada diez empleos destruidos pertenecieron a los servicios. Le siguió la industria, que terminó el año con 70.100 trabajadores menos (lo que supuso una caída del 2,5% interanual); y la agricultura, que perdió 11.800 ocupados.

Solo la construcción se salvó de la quema con apenas 3.700 trabajadores menos, lo que en la práctica supone que este sector no ha experimentado una destrucción de empleo por la pandemia, aunque sí ha frenado su vigoroso crecimiento previo a la crisis sanitaria y económica.

Las caídas de empleo son además exclusivas del sector privado, ya que en el público se han ganado 125.800 empleos en el año de la pandemia, probablemente debido a los refuerzos en el área sanitaria y educativa para luchar contra la crisis sanitaria. Esto hace que, en términos netos, la caída de la ocupación en el sector privado haya sido mucho mayor, rozando los 750.000 empleos destruidos, que se compensan con los generados en el sector público para arrojar la pérdida neta de 622.200 trabajadores.

No obstante, pese a la mejora en la cantidad de trabjadores contratados por las Administraciones Públicas, su calidad no cesa de empeorar. El sector público ha rebasado por primera vez en su historia el millón de trabajadores temporales, con lo que la tasa de temporalidad sube al 30%, diez puntos más que la de los asalariados del sector privado. De esta manera, cerca de uno de cada tres asalariados públicos es temporal, frente a uno de cada cinco en las empresas privadas. En general, la tasa de temporalidad del mercado se situó en el 24,6%.

Los jóvenes han sido un colectivo especialmente castigado por la pandemia. Así, entre los menores de 24 se perdieron más de 200.000 empleos. Pero lo llamativo es su tasa de destrucción de empleo: los menores de 19 años han destruido el 40% de su ocupación y aquellos entre 20 y 24 años, el 15%. Esto ha disparado la tasa de paro de los hijos en los hogares, que ha crecido casi seis puntos en el año hasta situarse en el 29,4%. Así, en la actualidad casi uno de cada tres hijos está en paro.

Por el contrario, ha habido dos grupos de edad que han cerrado el año con ganancias de ocupados. Se trata de los mayores de 55 años, entre los que se contabilizan 166.100 trabajadores más al cierre del ejercicio, lo que representa una llamativa creación de empleo del 4,5%. Y en mucha menor medida, pero también con tasas positivas, se situaron los de 45 a 49 años, con 9.100 trabajadores más.

En general, el torpedo que ha recibido el tejido productivo por la pandemia se ha dejado sentir en un notable empeoramiento de la situación laboral de las familias. De hecho el número de hogares con todos sus miembros en paro asciende ya a casi 1,2 millones, lo que representa un fuerte aumento del 18,1% respecto a 2019, con cerca de 200.000 familias más en esta situación.

Cuarto trimestre

El balance anual no es precisamente positivo. A esto ha contribuido que, tras un tercer trimestre con creación de empleo récord cercana a los 570.000 trabajadores debido a la desescalada del confinamiento durante el verano, la irrupción de la segunda y tercera ola del virus en el último trimestre ha frenado esta recuperación. Así entre octubre y diciembre se crearon 167.400 puestos de trabajo.

No obstante, en el último trimestre la tasa de paro bajó casi una décima debido a que siguió recuperándose el número de activos (personas en edad y disposición de trabajar) con 164.300 más que el trimestre anterior. Como la creación de empleo en esos tres meses fue algo superior (167.400) la tasa de paro pasado de 16,26% a 16,13%.

Pero esta ganancia cuantitativa de empleo no se correspondió con una mejor calidad de los nuevos puestos. Así, el 86% de los nuevos ocupados del último trimestre tenía un trabajo a tiempo parcial. Y el 80% de la ganancia de asalariados fue contratado temporalmente.

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