Una vida entregada a las monedas virtuales en Coinbase

Brian Armstrong prepara la OPV de su casa de cambio de criptodivisas, que tiene entre sus accionistas a BBVA

Brian Armstrong, CEO y cofundador de Coinbase.
Brian Armstrong, CEO y cofundador de Coinbase.

Las criptodivisas son ya una realidad en el mundo de la inversión, pero su utilización como monedas sigue siendo especulativa. Eso no impide que las empresas del sector salgan a Bolsa: la casa de cambio Coinbase ya ha presentado un borrador de registro ante el supervisor. Su jefe es Brian Armstrong (San José, California, 1983), que también se mueve mejor en el mundo virtual.
Uno de los que esperan con más interés la OPV es BBVA, que es accionista de la plataforma a través de su venture capital Propel. La operación valorará la startup en más de 8.000 millones (la tasación de la última ronda de financiación, a finales de 2018) y permitirá a la entidad española multiplicar por más de 10 su inversión, venda o no.

Hijo de dos ingenieros, Armstrong creció en pleno Silicon Valley. Aún en el colegio, creó su primera empresa, un negocio de caramelos. Desde muy pequeño estudió los lenguajes de programación Java y CSS. Estudió Informática y Economía en la Universidad Rice (Houston, Texas), donde ideó una plataforma online para poner en contacto a tutores y estudiantes, UniversityTutor, que acabó traspasando nueve años después. En ese periodo, hizo una beca de verano en IBM (como jefe de equipo) y trabajó cinco meses como consultor de gestión de riesgos corporativos en Deloitte.

En 2011 se incorporó a Airbnb como ingeniero de software y se fijó en los problemas que suponen los cambios de divisas para los pagos. Pensó que una moneda digital, como bitcóin, los resolvería. Junto con Fred Ehrsam, extrader de Goldman Sachs, y un programador, Ben Reeves, creó una aplicación de compraventa de criptomonedas, que recibió el apoyo de la famosa aceleradora de startups Y Combinator. Tras un desacuerdo sobre cómo guardar las contraseñas de los clientes, Armstrong cortó con Reeves.

Tras sucesivas rondas de financiación, en 2014 consiguió un seguro para el valor de los bitcóins almacenados en sus servidores. Se asoció con empresas como Dell y Expedia, que empezaron a aceptar los pagos en la criptomoneda; también llegó a acuerdos con PayPal y otros intermediarios. Luego lanzaría Coinbase Exchange (ahora Global Digital Asset Exchange), plataforma para traders profesionales. Consiguió autorización oficial para operar con distintas criptodivisas, como ethereum y litecóin, mientras el control regulatorio iba creciendo.

En 2018, creó el fondo de inversión Coinbase Ventures, centrado en su propio sector. Intentos de ataques cibernéticos, quejas de los clientes por las comisiones cobradas por bancos y tarjetas (que no eran responsabilidad de Coinbase) o compras polémicas, como la de la plataforma de inteligencia blockchain Neutrino, relacionada con la vigilancia gubernamental de internet, han salpicado los últimos años de la empresa.

Personalidad

No se le conocen aficiones ni familia. Los que han trabajado con él dicen que no maneja bien las relaciones sociales: una candidata a fichar por Coinbase cuenta en Business Insider que la entrevista de trabajo se pareció más bien a una cita por el ambiente y el entorno, aunque ni siquiera le tiró los tejos. Arms­trong ha publicado decenas de ensayos en el portal Medium, incluyendo guías de contratación, y lee unos 25 libros al año. En Linkedin sigue a Laszlo Bock, fundador de la consultora laboral Humu.

En una ocasión, estaba tan absorbido por un problema del negocio que cuando llegó a casa y vio que estaba inundada, se cogió una habitación de hotel para dormir y siguió centrado en la tarea. En las presentaciones le gusta que haya poco texto y muchos gráficos, una costumbre que adquirió en su etapa como consultor.

Antes de que la pandemia cerrara la oficina, comía en una larga mesa de comedor con los empleados: hablaban de criptodivisas, pero también de política exterior, por ejemplo. En junio, los trabajadores le reclamaron que pronunciara las palabras Black Lives Matter (las vidas de los negros importan), en plena polémica racial en EE UU. Aunque admitió las dificultades de los trabajadores negros, se negó a usar las palabras textuales “para no generar división”. El personal empezó una huelga de brazos cruzados, así que acabó cediendo. Unos pocos empleados dejaron la empresa de todos modos, aunque la situación se acabó calmando.

En septiembre, escribió en su blog que la empresa no adoptaría en adelante posiciones políticas, para evitar los problemas sufridos por Google o Facebook, y que la plantilla no podría hacer activismo en la oficina; ofreció, eso sí, una indemnización a quien no estuviera de acuerdo. 60 empleados, el 5% del total, se fueron; entre ellos, varios directivos. Él, sin embargo, no dejó de tuitear de política.

Su fortuna está en torno a los 1.000 millones de dólares. En 2018 lanzó Givecrypto.org, una organización sin ánimo de lucro, que transfiere criptomonedas a los pobres. También firmó The Giving Pledge, la campaña ideada por Warren Buffett y Bill Gates, por la cual los multimillonarios se comprometen a donar gran parte de su patrimonio.

Un año después, Armstrong hizo público en su Twitter el rechazo a la petición de dinero de un viejo amigo, para su préstamo de estudios y la deuda de su tarjeta bancaria; luego borró el texto, en el que contaba que a él le hizo sentirse muy bien pagar un descubierto de 18.000 dólares con su propio esfuerzo. En octubre pasado, Coinbase anunció el lanzamiento de su programa de tarjetas de débito Visa en criptomonedas.

BBVA entró en el accionariado en 2015, mediante una ronda de financiación en la que Coinbase captó 75 millones de dólares (ha recaudado 547 millones en total). Se prevé que en la OPV, aún sin fecha, alcance al menos los 10.000 millones de valoración.

La casa de cambio quiere subirse a la ola de otras empresas de internet como Snowflake o Airbnb, que ejecutaron con éxito sus OPV en la recta final de 2020. Armstrong se dedicará a ello en cuerpo y alma, aunque se le hunda la casa.

Los datos

Coinbase tiene más de 1.000 empleados y está presente en más de 100 países; cuenta con más de 40 millones de usuarios verificados y guarda 30.000 millones de dólares en activos.

Su activo principal, el bitcóin, sigue cerca de máximos, en torno a los 27.000 euros; hace un año estaba en 8.000.