El teletrabajo difumina las fronteras para buscar el talento

Las ciudades más atractivas para atraer a profesionales se ordenarán con criterios diferentes

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Poder teletrabajar desde cualquier lugar del mundo también implica poder encontrar talento en cualquier lugar del mundo. Las nuevas formas de trabajo que se han impuesto con la pandemia han venido impulsadas por la limitación de la movilidad, pero, al mismo tiempo, han ampliado los horizontes empresariales. Se puede producir un proceso de “migraciones virtuales”, explica Jordi Damià, profesor de EADA Business School y director ejecutivo de Setesca, “por el que las empresas, que hasta ahora se mostraban reticentes al teletrabajo, comiencen a contratar a profesionales en la otra parte del mundo”.

Por este motivo, Damià vaticina que la guerra por el talento se intensificará aún más, así como una mayor polarización de los sueldos. “El salario de un perfil administrativo puede bajar porque no aporta valor quien lo haga; por el contrario, si hablamos de profesionales con un alto valor añadido, se producirá el fenómeno contrario”, subraya. Entre contratar a una persona de Madrid que cobra 100.000 euros y hace que la empresa gane un millón o a una de Stanford que cobra 300.000 euros pero hace que la compañía ingrese tres millones, las corporaciones optarán por la segunda, desarrolla el experto. “Es como si la gente de Stanford pudiera trasladarse a Madrid. Por eso es el momento de posicionarse como un país que puede ofrecer mucho talento al mundo”, concluye el responsable de Setesca.

Esta diferencia entre las posiciones de mayor o menor valor añadido también es la clave para Josep Capell, director general del Centro de Información Salarial (Ceinsa). “Se generará una brecha entre los puestos clave, donde se puede medir su contribución directa a la empresa, y los que son más de soporte”, justifica el directivo. Si bien insiste en que no hay recetas únicas, de la misma forma que cada empresa aplicará el teletrabajo de la manera que considere más conveniente.

Todo ello afectará a la capacidad de las ciudades para atraer talento. Mientras que, hasta el momento, las urbes con startups, universidades, gente joven... estaban entre las más cotizadas; ahora, cobrarán más peso otras variables. “Aquellas ciudades más agradables, por ejemplo, para criar niños, serán más atractivas”, comenta Damià, quien también apunta a la repoblación de territorios vaciados. Un fenómeno que, para el experto, también tendrá un impacto en las arcas del Estado: “Se recaudarán más impuestos en aquellos países que tengan más talento formado para el teletrabajo”.

La directora ejecutiva de PeopleMatters, Susana Marcos, es algo más escéptica. Si bien si cree que el teletrabajo brindará la posibilidad de contratar a profesionales de otras localizaciones, matiza que esto solo es posible si se opta por un trabajo 100% en remoto. Sí que comparte, sin embargo, que las jornadas que impliquen una menor frecuencia de paso por la oficina permitirán vivir algo más alejados de la ciudad en la que se encuentre el centro de reunión. “Según se haga el balance entre lo presencial y lo virtual, se acortarán o se alargarán las distancias”, matiza.

En la práctica, comenta Capell, esto podría repercutir en un mayor beneficio económico para el empleado: “Si vives en Alicante y solo vas ocasionalmente a Madrid, tal vez, es como si ganaras más salario neto”. Aunque también en una oportunidad para las empresas para reducir la remuneración. “Como las necesidades de gasto no son las mismas, en un entorno menos caro esperarán ofertas salariales menores. Ahora el mundo es el mercado. Iré buscando talento allá donde lo haya, como dice Mark Zuckerberg desde uno de los lugares más caros del mundo para vivir”, concluye Marcos.

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