Roberto Ruiz-Scholtes: “La gran sorpresa positiva serán las operaciones corporativas”

El estratega de UBS augura que las fusiones y adquisiciones serán el gran catalizador en 2021 para maximizar el alza bursátil, más allá del crecimiento del PIB

Roberto Ruiz-Scholtes, director de estrategia de UBS en España.
Roberto Ruiz-Scholtes, director de estrategia de UBS en España.

Con amplia experiencia como responsable de inversiones y gestor de carteras, Roberto Ruiz-Scholtes, director de estrategia de UBS en España, da una visión optimista para 2021. Cree que las Bolsas asiáticas van a ser las ganadoras, seguidas de EE UU y Europa, con retornos similares de entre el 7% y el 8%. Un guion alcista para 2021 en el que el gran riesgo es que no se recupere la confianza de empresas y hogares.

Hemos visto caídas y subidas impresionantes en 2020. ¿Qué balance hace de este año?

En los mercados financieros ha sido un año positivo salvo para los sectores más cíclicos, los más afectados por la crisis. Han prevalecido las políticas monetarias y fiscales tan expansivas sobre los daños económicos a corto plazo. El mercado ha interpretado que el efecto en resultados empresariales es temporal y, sin embargo, estamos realmente en un nuevo paradigma de políticas monetarias. Por supuesto también es un año en el que se ha reconocido la mayor flexibilidad de los Gobiernos en sus planes de estímulo fiscal, como el que se ha aprobado en EE UU o el fondo de recuperación europeo.

¿Los mercados han descontado ya lo peor de la pandemia?

Esperamos correcciones relativamente menores y que vaya dominando la entrada de fondos institucionales y minoristas a las Bolsas para seguir impulsando las cotizaciones. Un efecto dominó parecido al de las compras directas de los bancos centrales en la renta fija, que esperamos que siga deprimiendo los diferenciales y las primas de riesgo y sosteniendo la cotización de los bonos.

En UBS creen que en 2021 la clave va a estar “en lo cíclico, lo pequeño y lo global”.

Sí, la recuperación en 2020 ha estado clarísimamente liderada por los sectores de crecimiento secular, especialmente los tecnológicos, pero ahora las alzas están encabezadas por las compañías que más se benefician de la normalización de la actividad económica, que no solo tiene que ver con los servicios y el turismo, sino también con la inversión empresarial. Esto típicamente favorece a compañías medianas y pequeñas. La otra gran apuesta que tenemos es el sector salud. Ha subido bastante, pero en valoración relativa es todavía muy atractivo.

¿Y a qué se refieren con global?

El mensaje de global va destinado más al inversor norteamericano que ha estado muy confortablemente invertido solo en su mercado, que ha tenido un comportamiento mucho mejor que el resto del mundo, pero ahora las alzas van a estar más repartidas. En 2021, Europa lo conseguirá hacer más a la par, incluso ligeramente mejor, que EE UU y lo mismo aplica a los mercados emergentes, sobre todo los asiáticos.

¿Dónde más puede haber oportunidades para el inversor?

La gran sorpresa positiva va a ser la avalancha de operaciones corporativas: fusiones, adquisiciones, opas. Hay una conjunción de factores muy clara: bajísimos tipos de interés y condiciones de financiación muy favorables, la gran capacidad de compra por parte de las grandes corporaciones y de los fondos de capital riesgo, y, en tercer lugar, detectamos en nuestras áreas de asesoramiento de empresas muchísimo apetito por reevaluar las estrategias para internacionalizarse, simplificar su estructura o desendeudarse. Esto nos lleva a que muchas compañías estén vendiendo divisiones y otras estén dispuestas a comprarlas, por ejemplo los fondos de capital riesgo. Ese va a ser el gran catalizador para que la Bolsas puedan tener alzas incluso superiores a las que, en principio, cabría esperar de la mera recuperación económica.

¿Y en cuanto a la renta fija?

Estamos ante lo que nosotros denominamos el impuesto invisible sobre los ahorros conservadores, que supone que los bancos centrales impongan tipos de interés claramente por debajo de la inflación. Este impuesto invisible fuerza a tener que desplazarse hacia emisores de menor calidad crediticia, hacia plazos más largos o hacia otros activos, como pueden ser los inmobiliarios o las acciones. Así pues, nuestra expectativa para el 2021 es que la deuda pública haga perder algo de dinero, menos del 1%. En bonos corporativos, los de mejor calidad van a estar en rentabilidades cercanas al 0% en Europa, 1% en EE UU, y solo en los segmentos de peor calidad esperamos retornos más altos, de algo más del 2% en los bonos basura. Lo más atractivo son los emergentes. En deuda soberana de países emergentes esperamos un 4%.

¿Qué escenario macroeconómico barajan para 2021?

Clarísimamente una reaceleración muy fuerte a partir de la primavera, fundamentalmente porque esperamos a partir de ese momento una gradual normalización de la movilidad y una vuelta de la confianza, y es precisamente cuando más se notarán los estímulos fiscales. Pero lo más importante es que todos nuestros análisis concluyen que esta recuperación va a tener continuidad en 2022, que será el año de la normalización completa, con la mayor parte de las economías superando el nivel de actividad previo a la crisis. Prevemos para la economía española un crecimiento del 7% en 2021 y un 6% todavía en 2022, y para el conjunto de la zona euro, un 6,2% en el 2021 y todavía un 5% en 2022.

Por regiones, dónde llegará primero esa recuperación?

Lo importante es que ya ha llegado a China y a sus vecinos, que están en niveles de actividades similares o algo por encima de los que tenían a finales del 2019. Los siguientes en alcanzarlo van a ser EE UU, Canadá y países del norte de Europa, que entre el tercer y cuarto trimestre del 2021 habrán vuelto al punto de partida. Lógicamente será más lenta en el sur de Europa, por nuestra mayor dependencia del turismo y de los servicios, y en Iberoamérica, donde la recuperación no será completa hasta el 2022.

Sin elecciones importantes a la vista y con el Brexit ya pactado, ¿cuáles son los grandes riesgos que podemos encontrarnos?

Si se recupera o no la confianza de empresas y consumidores. Nuestro escenario económico, el que manejan los organismos internacionales y otras casas de análisis, contempla que una parte importante del ahorro de empresas y hogares acabe aflorando en 2021 y 2022 conforme se recupere la movilidad, el empleo y la economía, pero pueden ocurrir cosas, sobre todo ligadas con la epidemia y con tensiones políticas, que hagan que ese ahorro quede retenido. Entonces la recuperación sería más débil.

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