La UE y Reino Unido apuran las últimas horas divididos por la cuestión pesquera

Bruselas avisa de que si Londres cierra sus aguas habrá aranceles a sus productos de pesca

Michel Barnier.
Michel Barnier. REUTERS

Bruselas y Londres apuran las últimas horas de la negociación del Brexit aún fuertemente divididas por las cuotas pesqueras y el control de los caladeros británicos. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Boris Johnson, acordaron hablar en un plazo de 48 horas para sellar un potencial acuerdo, llevando el plazo final hasta la tarde del domingo pero con esperanzas de hallar un posible consenso en cualquier momento del fin de semana.

La pesca, después de que los bloques cerrasen el miércoles un pacto sobre la competencia y la igualdad de condiciones, se ha convertido en el principal obstáculo para alcanzar un pacto antes de que llegue el 1 de enero y, para mayor precisión, antes de que termine esta semana, el plazo que ha dado el Parlamento Europeo para ratificar un posible texto.

Tras la conversación telefónica que mantuvieron en la noche del jueves Von der Leyen y Johnson, la alemana indicó en un comunicado que “aún hay grandes diferencias por superar, en particular, en la pesca” y que hacerlo será “un gran desafío”.

En la misma línea, el negociador comunitario, Michel Barnier, ha advertido este viernes de que se acababa el tiempo para lograr “un último intento de encontrar un acuerdo aceptable, especialmente, sobre la pesca”. Barnier, a su vez, ha avisado a Londres de las consecuencias que tendría para el sector pesquero británico una falta de acercamiento.

Así, Barnier sostuvo que Bruselas respeta y acepta que Londres quiera controlar el acceso a sus aguas. “Pero si el Reino Unido quiere, tras un periodo de ajuste creíble y suficiente, poder cortar el acceso a sus aguas para los pescadores europeos en cualquier momento, la UE debe tener también un derecho soberano de reaccionar o de compensar, ajustando entonces las condiciones de acceso a su mercado para el conjunto de productos y, sobre todo, para los productos de pesca”, argumentó.

De esta forma, no sería “ni justo ni aceptable” que los pescadores europeos solo tuvieran en las aguas británicas derechos transitorios mientras que el resto del acuerdo, en particular para las empresas británicas, permaneciese “estable”.

La UE quiere introducir en el acuerdo un mecanismo que garantice que en el futuro las leyes de los Veintisiete y del Reino Unido no diverjan en exceso, para así garantizar la igualdad de condiciones también en pesca.

En paralelo, informó Bloomerg este viernes, la patronal británica ha pedido formalmente a la UE que retrase la introducción de controles aduaneros después del Brexit porque “las empresas no han tenido tiempo suficiente para prepararse”, sobre todo a raíz de la crisis sanitaria. La Confederación de la Industria Británica, que representa a cerca de 190.000 empresas, también solicita un periodo de gracia para cumplir con la nueva documentación que se requerirá tras el divorcio.

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