De la fregona a la jerinuilla desechable

En memoria del inventor Manuel Jalón en un momento clave de lucha contra la pandemia del Covid-19

Estos días en los que estamos sufriendo la segunda ola de la pandemia del Covid-19 y en que nos llegan noticias a veces contradictorias sobre las diversas vacunas en preparación y algunas en fase terminal, ha salido la noticia en los telediarios de que cuando en España, parece que en Enero, estén disponibles y se comience el proceso de vacunación, los millones de jeringuillas necesarias ya sea con una o dos dosis, están fabricándose en Fraga, Huesca. Explican su capacidad de producción, sus características, etc, y dicen que es una empresa norteamericana.

Al oír la noticia, inmediatamente me vino a la memoria Fabersanitas S.A. y con ella, Manuel Jalón. Está bien decir que esa fábrica es de capital de los EE.UU, más en concreto Becton & Dickinson (B&D). Pero hay que exigir más a los informadores. Sobre todo los que somos aragoneses y disfrutamos de la amistad de Manuel Jalón. Que profundicen. Hagámoslo.

Manuel Jalón, nacido en Logroño el 31-I-1925, fue un Dr. ingeniero aeronáutico y oficial del Ejercito del Aire en la Base Aérea de Zaragoza. En una de sus estancias en EEUU, al revisar los hangares se fijó -era extremadamente observador- en que allí limpiaban los hangares con una mopa plana y un cubo con rodillos, evitando así hacerlo de rodillas, como se hacía entonces en España. Se mejoraba así la calidad de vida de las limpiadoras, evitando la bursitis de rodillas y los problemas de columna. A su vuelta en 1956, ya fijo en Zaragoza, impactado por lo que había conocido, desarrolló un modelo perfeccionado, la fregona, que patentó con la marca Rodex y empezó a comercializar en su modelo doméstico (uno de los tres que diseñó y que luego patentó tambien) y que en 1958 comenzó a fabricar en la empresa creada por su iniciativa, Manufacturas Rodex. Tenía un capital irrisorio (1.415.000 pts, 825.000 en efectivo y el resto en aportación no dineraria de Manuel Jalón y Emilio Bellvis) y con esa marca patentada.

La dirigió durante 30 años, vendiendo más de 40 millones de fregonas y exportando la famosa fregona a 40 países, incluidos China y los EE.UU. En 1989 la vendió a la empresa Curver B.V de los Países Bajos. Ya antes, Manuel, hombre inquieto e imaginativo, fruto tanto de su personalidad como de su formación y de sus estancias fuera, también en Finlandia, estaba en el proceso de diseño y acabado de una jeringuilla desechable de plástico que facilitase su uso médico en todo tipo de ambientes, su esterilidad y eficacia. Esa idea se plasmó 1979 en la creación de Fabersanitas S.A. en Fraga, con un capital de 200 millones de pts.

Al poco tiempo tuve el placer de conocerlo pues me había incorporado a la CAZAR (hoy Ibercaja) en octubre de 1972 y creado en 1978 la primera área internacional de una Caja de Ahorros en España, que dirigí hasta que dejé la entidad. Manuel vio a verme a la nueva espléndida sede central en la Plaza Paraiso. Él estaba al día de las gestiones que habíamos hecho para atraer la GM a Zaragoza, que tras casi siete años, estaba ya construyéndose la planta en Figueruelas en un terreno que había comprado personalmente en nombre de la Caja. Me sorprendió su interés por todo lo que habíamos hecho. Me fue explicando su diseño de la jeringuilla de plástico desechable, que diseñó e inició en 1973 dentro de Rodex y con sus fondos (0,5 M de pts), como una pieza de precisión. Explicaba con pasión y su cara siempre sonriente, todas las ventajas que tenía frente a las que se usaban de cristal y que facilitaría la vida de muchos profesionales y pacientes. Su plan era exportar cuanto antes y en lo posible, poner fábricas en otros países. A mí me gustaba mucho su iniciativa e ilusión. Lo veía como mi “alma gemela”. Nos entendíamos muy bien. Y a esas ideas les pusimos patas en el área internacional. Se convirtió en uno de nuestros principales clientes. En 3 años exportaba a 80 países y se crearon fábricas en 11 países, como China, India, Rusia y Turquía.

De hecho, en la memoria en la memoria anual de la CAZAR en inglés de 1983, que publicábamos desde 1978, hay un comentario sobre Fabersanitas S.A, nuestro apoyo a su implantación extranjera en un país árabe (era Irak) y una foto con la colección de 5 jeringuillas de tamaños distintos, con sus agujas. Fabersanitas S.A., fábrica de Fraga, fue vendida por Manuel a B& D en 1986, una gran marca y excelente productora. Pero Manuel y otros accionistas se quedaron con Fabersanitas Internacional para los proyectos llave en mano en el exterior.

Al poco tiempo dejamos de tener relación, pues el 1 de mayo de 1987 me incorporé al entonces Banco Hispano Americano como subdirector general llevando la División Internacional en Madrid. Hoy B&D produce en la fábrica creada por Manuel 6.000 millones de jeringuillas al año empleando 600 personas. Y en el mundo se producen 20.000 millones de unidades diarias. Zaragoza, cosa extraña, honró en vida a Manuel concediéndole en 1991 el Premio Inmortal Ciudad de Zaragoza y en 1992, el título de Hijo Predilecto. Y para no ser menos, la Rioja ese año le nombró Riojano del Año. Cuanto me he alegrado con esos justos y merecidos nombramientos. Me hubiera gustado estar presente.

Manuel murió el 16 de diciembre del 2011 de parada cardiorrespiratoria en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza. De madrugada. No podía ser menos. Fuiste un adelantado hasta en la hora de morir. Descansa en paz. Nunca me olvidaré de ti.

Joaquín Abós es International Banking & Business Advisor