Bruselas y Londres enfrían el acuerdo y presagian un divorcio duro

Los dos bloques tienen hasta el domingo para cerrar un pacto

Acuerdo Brexit
El primer ministro británico, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ayer en Bruselas. EP

Antes de que termine el fin de semana, la Unión Europea (UE) y Reino Unido deberían llegar a un acuerdo de Brexit in extremis si no quieren que la ruptura económica prevista para el 1 de enero de 2021 llegue en forma de divorcio a las bravas, lo que se ha venido a llamar Brexit duro. Sin embargo, en la tarde de este viernes, las posibilidades de hallar un pacto parecían esfumarse a uno y otro lado del Canal de la Mancha. De un lado, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, avisó a los 27 socios al término del Consejo celebrado el jueves y el viernes de que el acuerdo era “improbable”. Del otro, el primer ministro británico, Boris Johnson, recalcó que era “muy, muy probable” terminar el fin de semana sin acercamiento.

En el bloque comunitario, Von der Leyen confirmó que las posiciones entre Londres y Bruselas seguían distanciadas en “asuntos fundamentales” como la pesca y la competencia, dijo la alemana tras una cumbre en la que sin embargo sí se consiguió desbloquear el fondo de reconstrucción, vetado en un primer momento por Hungría y Polonia.

“Decidiremos el domingo si tenemos las condiciones para un acuerdo o no”, avanzó Von der Leyen en referencia a lo acordado en la reunión del miércoles con Boris Johnson, en Bruselas. En esa cita, ambos pactaron tomar una decisión sobre el futuro de las conversaciones el domingo a más tardar. Por ahora, “la situación es difícil y la probabilidad de un no acuerdo es mayor que la de un acuerdo”, sentenció la presidenta del Ejecutivo comunitario.

Haya o no haya entendimiento, recordó la alemana, “en menos de tres semanas habrá un nuevo inicio para dos viejos amigos”, ya que una vez eche a rodar el ejercicio 2021, y siempre que no haya pacto de última hora, las relaciones entre Bruselas y Londres pasarán a estar regidas por las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que implica que el trajín habitual de mercancías, personas y servicios entre ambos bloques pasarán a estar lleno de aranceles y controles.

Poco después de las declaraciones de Von der Leyen, el primer ministro Johnson aseguró que mantenía “la esperanza” de llegar a un acuerdo bilateral para la nueva fecha límite del domingo, pero admitió que persistían las diferencias en las mismas cuestiones clave.

“Debo deciros que, desde donde estoy ahora”, en Blyth, al noreste de Inglaterra, “parece muy, muy probable que vayamos a tener que optar por una solución que creo que será maravillosa para el Reino Unido”. Con ella, “podríamos hacer exactamente lo que quisiéramos a partir de enero”, afirmó.

“Obviamente, sería diferente de lo que nos proponíamos conseguir, pero no me cabe duda de que este país puede prepararse y, como digo, salir airosos en los términos” que marca la OMC, añadió.

Este viernes, según recogió Reuters, los líderes de la UE rechazaron el intento de Reino Unido de abrir diferentes frentes en las negociaciones. Los 27 socios, según fuentes comunitarias, cerraron la puerta a la última propuesta de Johnson, que pedía tener una reunión conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron. El club de los 27 emplazó sin embargo a Londres a seguir con las conversaciones por el cauce habitual, en el que están el negociador comunitario, Michel Barnier, y su homólogo británico, David Frost.

Los grandes frentes de batalla son el level playing fieldo la igualdad de condiciones, a fin de que ni Reino Unido ni sus empresas puedan establecer una competencia desleal hacia la UE. También preocupa la pesca, con París y Londres férreamente enfrentadas, además de la gobernanza. 

Para Johnson, las propuestas que la UE ha puesto sobre la mesa dejarían a su país "atrapado en la órbita de la UE", ya que estaría expuesto a eventuales sanciones si no adaptase su legislación a los cambios en la normativa comunitaria. El club comunitario, por su parte, recalca que Reino Unido no puede aprovecharse de lo mejor del mercado único sin lo peor de estar en él.

Aunque dejó la UE el pasado 1 de enero, Reino Unido ha mantenido este 2020 acceso al mercado común, estando sujeto también a las reglas del mercado único. Pero si el 1 de enero no existe un acuerdo comercial refrendado por los parlamentos, el intenso trasiego de bienes y servicios a través del Canal de la Mancha estará sujeto a cuotas, aranceles y restricciones.

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