El BCE se prepara para rebajar previsiones económicas y reactivar estímulos

Las actas de la última reunión reconocen que la inflación será negativa más tiempo de lo previsto y que la flexibilidad del PEPP es esencial

El BCE se prepara para rebajar previsiones económicas y reactivar estímulos
EFE

El BCE ya avanzó tras su reunión del pasado 29 de octubre su intención de recalibrar los instrumentos de política monetaria para dar respuesta al impacto económico de la segunda ola de la pandemia y de emplear todas las herramientas a su alcance. Y en las actas de aquel encuentro que se han publicado hoy queda clara la preocupación del Consejo de Gobierno de la institución ante un deterioro económico que será mayor del calculado en septiembre y su firme intención de mantener la flexibilidad del programa extraordinario de compras antipandemia, convertido sin duda en el principal instrumento de política monetaria.

El Consejo de Gobierno del BCE coincidió en destacar que la recuperación de la economía de la zona euro está perdiendo tracción tras el fuerte repunte del tercer trimestre y que, ante la segunda ola de la pandemia, “las medidas de restricción podrían ser más severas y tener más duración en el tiempo de lo que se había anticipado”. "No podría descartarse que la zona euro, o al menos algunos países, puedan experimentar una doble recesión", recogen las actas. Este diagnóstico sobre la economía era previo a los anuncios de la vacuna que se han hecho en el mes de noviembre y sobre los que el BCE ha llamado después a contener la euforia. La institución apunta de hecho al efecto directo que, en espera de la vacuna, las actuales restricciones tendrán ya sobre el PIB y la inflación.

“No está claro si los colchones de liquidez que empresas y hogares han construido en los últimos meses puedan ser suficientes para soportar un nuevo deterioro en la economía”, señala el BCE, que apunta al cierre de negocios en numerosos sectores y cita en concreto al comercio minorista. “Las cifras de crecimiento para 2021 podrían verse afectadas negativamente”, añaden las actas.

Además el BCE añade que ha aumentado la probabilidad de que la inflación se acerque al escenario adverso apuntado en septiembre, incluso sin que se materialicen nuevas sorpresas negativas. Es más, el BCE prevé que la tasa de inflación se mantenga negativa hasta principios de 2021, durante más tiempo de lo pronosticado en septiembre. En definitiva, un diagnóstico sobre la economía que apunta a la activación de más estímulos monetarios en la reunión de diciembre.

Las actas recogen el “amplio acuerdo en la necesidad de destacar la importancia de recalibrar los instrumentos de política monetaria en la reunión de diciembre”. Aunque también apuntan a que el Consejo de Gobierno “no debería comprometerse a acciones específicas”.

Las actas también advierten de que una compra adicional de deuda no tendría el mismo impacto en las condiciones financieras y la economía real que tuvieron en el inicio de la crisis. Y avisan de la tentación que una política monetaria acomodaticia puede tener para los gobiernos de extender el gasto más allá de lo necesario para luchar contra la pandemia, “acentuando el déficit estructural y dañando la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo”. Aun así, el Consejo de Gobierno destaca la efectividad de su actuación y del programa de compras antipandemia. “Se remarcó que la flexibilidad introducida en el programa PEPP fue esencial para la continuidad de su éxito”, señalan las actas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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