Infraestructuras

Globalvía se ve con respaldo financiero para superar la crisis sin problema de liquidez

La concesionaria extremó la revisión de sus activos tras el siniestro de Atlantia

Javier Pérez Fortea, consejero delegado de Globalvía.
Javier Pérez Fortea, consejero delegado de Globalvía.

La concesionaria de infraestructuras Globalvía se ve con caja y respaldo suficientes para atravesar la actual crisis sin grandes tensiones de liquidez. Así lo expresa en su informe sobre los resultados de 2019, ejercicio que cerró con un beneficio neto de 247.000 euros, un 92% por debajo de los 3,1 millones ganados en 2018. Las ventas de la concesionaria sufrieron una leve reducción del 0,58%, hasta los 457 millones (un 83% por la operación de autopistas), mientras que el ebitda escaló un 2,6% y se situó en 306,2 millones. El margen de ebitda mejoró del 64,8% al 66,9%.

Las cuentas, depositadas ahora en el Registro Mercantil, recogen un capítulo sobre el impacto de la Covid-19 en el negocio concesional. La firma que preside Juan Béjar y dirige Javier Pérez Fortea expresa que aún no hay visibilidad suficiente para estimar un posible deterioro de los activo y asegura contar con vías para levantar financiación en caso de que fuera necesario.

En 2019 la operadora de infraestructuras bajó un 0,5% en ventas y mejoró un 2,5% el ebitda. El beneficio neto fue de 247.000 euros, un 92% a la baja

“La Sociedad cuenta con liquidez suficiente, así como la capacidad de obtener financiación de sus accionistas o entidades financieras, lo que unido a la puesta en marcha de planes específicos para la mejora y gestión eficiente de la liquidez permitirán afrontar tensiones en un escenario en que la situación actual se prolongara significativamente. En consecuencia, y contemplando las acciones realizadas en estos meses, no se identifican problemas en la liquidez”, expresa Globalvía en su informe.

La que fue concesionaria de FCC y Caja Madrid, lleva desde 2009 en manos de los fondos PGGM (40,8%), Op Trust (40,32%) y USS Naro Limited (18,88%).

Ya dentro del apartado de la seguridad, Globalvía hace referencia al siniestro ocurrido en la ciudad italiana de Génova el 14 de agosto de 2018, cuando el conocido como puente Morandi colapsó y en su caída dejó 43 fallecidos. Aquella infraestructura estaba operada por Atlantia, dentro de la autopista A10, pero el suceso encendió las alarmas en numerosas concesionarias de todo el mundo. En el caso de Globalvía, el comité de dirección encargó un informe al departamento técnico sobre el estado de las autopistas y demás infraestructuras bajo gestión. “El departamento técnico de GVI realizó un análisis adicional extenso y se facilitó un informe positivo a nuestros órganos de gobierno”, señala la empresa en su memoria económica.

Globalvía opera 1.500 kilómetros de autopistas en distintos países, como la Pocahontas (VA895 de Virginia) en EE UU, la Costa Arauco, Aconcagua e Itata en Chile, o la Ruta de los Pantanos y la Autopista Central Gallega en España.

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