Atlantia se postula para reconstruir su puente de Génova pese a la negativa del Gobierno

La concesionaria ofrece garantías económicas y un plazo de nueve meses para la obra

El grupo afronta esta semana su entrada en Abertis

Puente de Morandi, en la autopista genovesa A-10, tras el derrumbe en agosto.
Puente de Morandi, en la autopista genovesa A-10, tras el derrumbe en agosto.

El consejo de administración de la concesionaria Atlantia ha movido ficha en el actual contexto de desencuentro con el Gobierno italiano tras el grave derrumbamiento del puente Morandi, incluido en la autopista A-10 que tiene bajo gestión, el pasado agosto en Génova.

La firma controlada por la familia Benetton, ahora primera accionista de Abertis, ha elaborado un plan y ha puesto garantías económicas sobre la mesa, cubriendo la ejecución en tiempo y forma de la reconstrucción de la infraestructura. El colapso de la misma produjo el fallecimiento de 43 personas.

El proyecto, que incluye obras durante un periodo de nueve meses, pasa por la demolición y puesta en pie de este puente clave para el tráfico en la ciudad de Génova. La filial Austostrade per l’Italia ha enviado esta planificación al comisionado especial para el proyecto de reconstrucción del puente Morandi. Y lo ha hecho sabedora de que el Ejecutivo se ha opuesto abiertamente a su participación en el proceso de restauración.

La empresa, sobre cuyas concesiones sigue habiendo incertidumbre, dice cumplir con su papel de operadora de la autopista A-10

Atlantia dice actuar “teniendo especialmente en cuenta a la comunidad genovesa” y en “cumplimiento de lo dispuesto en el convenio (de concesión)”. Y añade que está abierta a ejecutar este u otros planes propuestos por el comisionado. “La compañía cree que la presentación de este diseño y solución operativa es tan necesaria como legítima y la más efectiva para restaurar la sección de la autopista entre el aeropuerto de Génova y el área oeste de forma rápida y eficaz”, afirma la empresa en un comunicado.

Esta predisposición, con obras que inicialmente fueron estimadas en 300 millones, puede interpretarse como una muestra de buena voluntad en medio de la tormenta que amenaza a Atlantia en su principal mercado. Y es que sigue sobrevolando la posible rescisión de concesiones. Además, la compañía que dirige Giovanni Castellucci ofrece un mensaje de solvencia en pleno proceso de desembarco en el gigante español Abertis, en alianza con ACS.

Los propietarios de la concesionaria catalana constituyeron el jueves las dos sociedades instrumentales a través de las que se repartirán el control de la firma de autopistas. Una vez inscritas en el registro mercantil, está previsto que en la semana entrante firmen la financiación de la opa conjunta, con un crédito sindicado de 10.000 millones de euros acordado con más de 30 bancos. Además, los dos grandes accionistas de Abertis, la propia Atlantia y el tándem ACS-Hochtief capitalizarán el vehículo compartido con el aporte de un total de 7.000 millones de euros. El grupo italiano contará con un 50% más una acción de Abertis, ACS se queda un 30% y su filial germana Hochtief será titular de un 20% menos una acción.

De forma paralela a su desembarco en España, Atlantia tendrá que cumplir la otra parte del pacto con ACS, tomando hasta un 24,1% del capital de Hochtief por 2.500 millones de euros. Todo un macroproyecto que el inversor italiano asegura poder afrontar pese al desgraciado contratiempo en Génova.

Trabas por decreto

Rebaja de plazo. El alcalde de Génova, Marco Bucci, fue designado a primeros de mes comisionado especial para la supervisión de la reconstrucción del puente de Morandi. El plan inicial contempla obras por 12 a 16 meses, plazo que Atlantia dice mejorar en un mínimo de tres meses.

Pulso a la vista. Una reciente decisión del Gobierno italiano, a través del conocido como decreto Génova, impide la participación de concesionarias de autopistas en la restauración del puente. También ordena que sea Atlantia quien sufrague los arreglos. Pese a ello, deja la puerta abierta a que el Fondo de Infraestructura, de titularidad pública, adelante capital ante la posibilidad de un pulso en los tribunales.

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