Renta fija

Las compras vuelven a la deuda gracias a los bancos centrales

La rentabilidad de la deuda española cae al 0,11% con la prima de riesgo en los 66 puntos

Bund y prima española pulsa en la foto

Los inversores vuelven a la deuda. Después de la corriente vendedora de comienzos de semana, en la recta final los fondos han redoblado su apuesta por los activos seguros, dedicando especial atención a la renta fija. Con este movimiento se revierte gran parte de los ascensos registrados por las rentabilidades en días anteriores, cuando el anuncio de una eventual vacuna aceleró el apetito por el riesgo.

El rendimiento del bono español, que a lo largo de la semana llegó a rozar el 0,2%, cerró el viernes en el 0,11%, ligeramente por encima del 0,097% registrado cinco sesiones atrás. La deuda española con vencimiento en 2030 vuelve a encaminarse hacia los mínimos del año pero aún está por ver si logra marcar nuevos mínimos históricos. Hasta la fecha el 0,035% registrado en agosto de 2019 es la cota más baja.

Un movimiento similar se repitió en otras referencias. El bund, activo refugio por excelencia, llegó a subir el martes al -0,487%, su nivel más alto desde comienzos de octubre. Las dudas que rodean a la evolución de la pandemia y las expectativas de que el BCE amplíe su programa de compras en la reunión de diciembre fueron suficientes para que el viernes los rendimientos cayeran al -0,547%, todavía superiores al -0,621% de una semana antes.

Con esta caída de rentabilidad, más acusada en el caso de la deuda española que en la alemana, la prima de riesgo se desfonda a los 66 puntos básicos, niveles de febrero, antes de que el estallido de la pandemia sacudiera los mercados. Si significativa es la evolución del riesgo país de España, más llamativo aún es el comportamiento de la prima de riesgo italiana. Con el bono en el 0,66%, el diferencial se estrecha a los 121 puntos básicos, niveles de mayo de 2018.

Los avances científicos en la lucha contra la pandemia han servido de oxígeno a los mercados, pero a medida que avanzaban los días y se conocían más detalles del proceso de fabricación, almacenamiento y distribución de la vacuna el entusiasmo se ha ido diluyendo. Los inversores empiezan a tomar conciencia de que la solución tardará en llegar.

Los bancos centrales recomiendan cautela ante las expectativas generadas. A las advertencias realizadas el jueves por Christine Lagarde, se sumó el viernes Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, que señaló que aunque la perspectiva de una vacuna eficaz es un alivio, la zona euro podría sufrir nuevas restricciones para combatir el aumento de las infecciones, algo que inevitablemente tendrá un impacto negativo en la recuperación. De hecho, en la reunión de banqueros centrales celebrada esta semana, la presidenta del BCE insistió en la importancia de mantener el apoyo a la economía y dejó abierta la puerta a ampliar las compras de deuda y las líneas de liquidez a la banca en la cita de diciembre. Elevar las compras de activos es una idea que estudian otros organismos como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, también llamó a la prudencia ante la vacuna el viernes. Señaló que aunque “elimina escenarios económicos muy negativos” sus efectos económicos tardarán meses en notarse, por lo que la política económica debe seguir siendo “muy contundente”.

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