Covid-19

La pandemia se frena ligeramente en Europa mientras sigue aumentando en EE UU

Francia duplica los fallecidos en la última jornada y supera los 900; en EE UU, varias ciudades cierran las escuelas

Un médico en Estrasburgo (Francia).
Un médico en Estrasburgo (Francia).

La pandemia sigue acelerando en Europa y EE UU a pesar de las medidas restrictivas aprobadas. Según los datos de la Organización Mundial de Salud (OMS), en las últimas 24 horas se han registrado 579.000 nuevos contagios, cerca del máximo del pasado 7 de noviembre, cuando se notificaron 613.000 positivos, y 9.600 decesos.

De estas cifras, 239.000 positivos corresponden a Europa, donde parece frenarse ligeramente el avance, pues en jornadas anteriores se llegaron a superar los 300.000 casos diarios. Estados Unidos, por su parte, ha superado el récord de 230.000 casos.

Francia, uno de los países europeos más afectados en esta segunda ola, ha detectado un ligero descenso de los positivos, dos semanas después de decretar el confinamiento total del país, pero el número de decesos -que tarda más en descender-, se ha duplicado en la última jornada y ha alcanzado los 932, frente a los 425 del jueves.

Pese a ello, parece que la tendencia en el país galo es positiva. Los nuevos casos diagnosticados ingresos han caído bruscamente en la última jornada, desde los 33.172 del jueves a los 23,794 de hoy. Además, en comparación con la semana pasada, el descenso es aún mayor: el viernes 6 se registraron 60.486 positivos. También cae el número de nuevos ingresos, de 737 ayer a 24 hoy. Menos acusada es la caída de los nuevos ingresos en las unidades de cuidados intensivos: baja de 100 a 96.

Pese a que las cifras parecen mejor, los datos son aún muy alarmantes, y el Gobierno decidió ayer prorrogar al menos otras dos semanas el confinamiento decretado el pasado 30 de octubre, por el cual los franceses solo pueden salir de casa para trabajar, ir al colegio o comprar productos de primera necesidad. También se les permite una hora al día para pasear o hacer deporte, aunque siempre de forma individual. Además, el Gobierno ha anunciado que en las próximas semanas propondrá al Parlamento un proyecto de ley que retrase las elecciones regionales y departamentales del próximo marzo a junio debido a la pandemia.

En Italia, muy afectada por la primera ola de la pandemia, el temor a que se repita lo sucedido hace unos meses es cada vez mayor. En la última jornada, ha registrado 40.902 nuevos contagios y 550 fallecidos. El Gobierno ha decidido incluir, partir del domingo, entre las denominadas "zonas rojas" (las de mayor riesgo y donde impera un confinamiento casi total) dos regiones más: Campania y Toscana. Se suman así a las regiones de Valle de Aosta, Lombardía, Piamonte y Calabria.

El Ministerio de Salud también ha decretado que Emilia-Romagna, Friuli y Marche pasen a "zonas naranjas", de riesgo medio, sumándose a Abruzzo, Basilicata, Liguria, Puglia, Sicilia y Umbria. Y siguen "zona amarilla", con menor riesgo pero también restricciones, el resto del país, con regiones como Lacio, en el cetro del país y con capital en Roma, donde entre otras medidas cierras bares y restaurantes a las 18.00 horas y están cerrados totalmente museos, cines, teatros, salas de conciertos o gimnasios.

El primer ministro, Giuseppe Conte, sigue descartando un confinamiento nacional, en espera de que las medidas parciales funcionen. Sin embargo, hoy echó un jarro de agua fría sobre las expectativas para la Navidad, y señaló que no es el momento de grandes celebraciones ni de juntarse en grupos grandes. "Consideraremos la curva epidemiológica que tendremos en diciembre pero no debemos identificar la Navidad solo con compras, regalos y dinamización de la economía", dijo Conte.

No obstante, Italia también empieza a percibir una ligera mejora de los datos. Aunque el índice de positividad medio es de casi el 16%, el índice de transmisión Rt ha descendido desde el 1,7 a 1,4, es decir que cada persona positiva contagia a menos de una y medio, lo que daría las "primeras señales" de que las medidas parciales hasta ahora adoptadas están dando resultados, según ha informado el director de Prevención del Ministerio, Gianni Rezza. Pese a ello, ha alertado de que "el virus circula por todo el país" y la incidencia actual es de 650 casos por cada 100.000 habitantes.

Los hospitales del país, donde se encuentran ingresadas casi 31.000 personas (más de 1.000 de las cuales entraron en las últimas 24 horas) y hay 3.230 pacientes están en unidades de cuidados intensivos, están a punto de colapsar.

Reino Unido ha notificado 27.301 nuevos contagios -tras haber alcanzado ayer su máximo desde el inicio de la pandemia con 33.470 infecciones- y 376 muertes. Según las últimas cifras oficiales, permanecen hospitalizadas 14.714 personas con la enfermedad una cifra similar a la que se registraba el pasado 3 de abril.

Cerca de una semana después de que el Gobierno impusiera nuevas restricciones en Inglaterra -el jueves 5 entró en vigor un confinamiento nacional que impide salir salvo para actividades esenciales o para hacer deporte una hora al día-, el grupo de asesores científicos que asesora al Ejecutivo ha informado de que el ratio de transmisión del virus (R) en el conjunto del país se ha reducido y se sitúa en valores entre 1 y 1,2, lo que sugiere que el ritmo de expansión del virus ha comenzado a frenarse. Los asesores científicos han alertado al mismo tiempo que levantar las restricciones en Inglaterra el próximo 2 de diciembre, como está previsto, podría volver a acelerar la transmisión del virus.

Al otro lado del Atlántico, la situación no es mejor. Aunque el presidente electo Joe Biden descarta un confinamiento nacional cuando llegue a la Casa Blanca -no será hasta el 20 de enero-, los Estados están tomando cada vez medidas más restrictivas para contener el crecimiento de los contagios, principalmente en el oeste del país, y de los decesos: en los últimos seis días se ha registrado una media semanal de más de 1.000 fallecidos, cifras que no se veían desde agosto.

Así, Chicago ha pedido a sus ciudadanos que permanezcan en sus casas y eviten las visitas durante los próximos 30 días, lo que incluiría una de las festividades más importantes en EE UU, Acción de Gracias. En Nueva York, los restaurantes comenzarán a cerrar desde este viernes a las 22.00 horas, mientras el alcalde de la ciudad ha pedido a los padres que se preparen para una enseñanza totalmente online a partir del lunes ante un previsible cierre de las escuelas. Esta medida ya ha sido tomada en Detroit, donde los estudiantes no volverán a las aulas al menos hasta el 11 de enero.

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