La renuncia a subir el IVA y un ajuste del fondo europeo rebajan en 1.600 millones el Presupuesto

El proyecto de ley rebaja las cifras remitidas a la UE. Hacienda pactó con el PNV eliminar el alza fiscal a educación y sanidad privadas

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El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 que el Gobierno ha presentado ante el Parlamento es el más expansivo en gasto público de la historia, pero estuvo a punto de serlo más. Entre el plan remitido a la Comisión Europea el pasado 15 de octubre y el remitido a las Cortes el día 28, el proyecto ha sufrido un recorte de 1.600 millones de euros para equilibrar la pérdida de ingresos que ha supuesto la renuncia del Ejecutivo a subir el IVA y una ligera rebaja de las ayudas europeas que aspira a ingresar en 2021.

Así, el techo de gasto aprobado por el Consejo de Ministros y remitido a Bruselas era de 196.097 millones, un incremento del 53,7%, pero el gasto no financiero recogido en el Presupuesto es de 194.457 millones, lo que deja el alza en el 52,4%. Parte del descenso responde a una revisión a la baja, de 879 millones, de las subvenciones europeas que que finalmente se recibirán el año próximo, y que en apenas 13 días se reducen de 27.436 a 26.577 millones. Algo que ha pasado desapercibido porque públicamente el Gobierno siempre ha redondeado hablando de “27.000 millones” en ayudas.

A partir de ahí, una vez excluido el impacto en el gasto de las ayudas comunitarias y las transferencias extraordinarias a la Seguridad Social y las comunidades autónomas (que se mantienen en los 18.396 y los 13.486 millones, respectivamente), los recursos no financieros se quedan en 136.017 millones frente a los 136.779 trasladados inicialmente a la UE.

Entra aquí en juego la otra gran novedad en la partida de ingresos que el Ejecutivo proyecta para 2021, la de la reforma tributaria. La Comisión Europea fue informada de que Hacienda pretendía impulsar un alza fiscal de 9.170 millones en 2021 (de los que 6.847 entrarían en caja ese mismo año y 2.323 millones, al siguiente). Sin embargo, el Presupuesto tramitado ha recortado la previsión de ingresos en 900 millones. Ahora se espera una recaudación de 8.270 millones (6.085 en 2021 y 2.185 en 2022).

La corrección no proviene, sin embargo, de una revisión a la baja de las ambiciosas perspectivas de crecimiento o consumo, sobre las que Hacienda sustenta que batirá récords de recaudación en 2021; ni al recálculo del impacto de las nuevas figuras tributarias, sino a la eliminación de algunas de las modificaciones fiscales que se avanzaron a Bruselas.

Entre el plan presupuestario y el proyecto, se mantiene la previsión de ingresar 2.709 millones con nuevos impuestos (las tasas Google y Tobin, el gravamen al plástico y las bebidas azucaradas); de recaudar 1.361 millones con medidas medioambientales (alza del diésel e imposición sobre residuos); o de lograr 828 millones con la ley antifraude. Sin embargo, el Gobierno dijo a la UE que obtendría 1.724 millones con medidas de imposición indirecta y ahora solo persigue obtener 757 millones (al subir el tipo a los seguros y con otra batería de acciones indeterminadas).

Una rebaja de 967 millones que, según reconocen fuentes oficiales, se debe a la renuncia de última hora a subir el IVA de la educación y la sanidad privada (que según la Airef ofrecen margen para elevar la recaudación hasta en 3.457 millones) a petición del PNV, para granjearse su avala a las cuentas. Esta renuncia solo se contrarresta con un alza de 67 millones en la previsión de recaudación vía imposición directa (IRPF, Sociedades, Patrimonio y planes de pensiones) que el Presupuesto eleva a 2.615 millones, frente a los 2.548 comunicados a Bruselas.

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