Elecciones EE UU

El incierto resultado complicará la aprobación de estímulos fiscales en EE UU

El largo recuento y el control dividido de las cámaras legislativas dificultará que republicanos y demócratas pacten el nuevo paquete de estímulos antipandemia

El presidente de EE UU, Donald J. Trump.
El presidente de EE UU, Donald J. Trump. GTRES

El lento escrutinio de los votos de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de este martes y la amenaza de impugnación de los votos por correo del actual presidente Donald Trump ante el Tribunal Supremo no solamente han roto las previsiones de los expertos. También suponen un riesgo para la expectativa de un plan de estímulos que ayude a la recuperación de la primera economía mundial, muy castigada por el coronavirus.

Desde el verano, demócratas y republicanos han chocado en el Congreso por la aprobación de dicho plan de estímulos. Así, mientras que los demócratas aspiraban a aprobar un paquete de incentivos de 2,2 billones de dólares, especialmente relevante para mantener las ayudas a los desempleados, los republicanos rebajaron la cifra a dos billones, con discrepancias en el reparto. La aprobación de nueva legislación requiere la luz verde tanto de la Cámara de Representantes (demócrata) como del Senado (republicano). Es decir, se precisa un acuerdo bipartidista que jornadas como la de hoy parecen alejar.

Trump ya venía barruntando la posibilidad de impugnar el voto por correo durante la campaña y en su primera comparecencia tras conocerse los avances del recuento ha aseverado que “esto es un fraude al pueblo estadounidense. Una vergüenza para nuestro país”, para añadir que “francamente, hemos ganado las elecciones. Nuestro objetivo ahora es garantizar la integridad de las mismas. Iremos al Tribunal Supremo. Es un momento muy triste”.

Quedan pendiente de conocer los resultados de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, que se mantienen en el aire, además de Georgia y Nevada. El escrutinio avanza lentamente, el recuento del voto por correo puede tardar días y eventuales resultados apretados pueden forzar un recuento, alargando aún más el proceso. Por otra parte, la incertidumbre afecta también a la pata legislativa. Los demócratas mantendrán el control de la Cámara de Representantes, pero a falta de conocer más datos del escrutinio, su aspiración de controlar también el Senado se aleja.

Tanto las medidas fiscales de alivio como parte del programa económico del vencedor pasarán, también, por las dos cámaras. Biden aspira a elevar al menos un 10% el gasto público desde los niveles previos a la pandemia; aumentar la inversión en infraestructuras en al menos 1,3 billones de dólares, destinar 750.000 millones a educación así como otros 640.000 millones de dólares a vivienda. Para ello, quiere subir del 21% al 28% el impuesto de sociedades y elevar los impuestos sobre la renta de aquellos que ingresen más de 400.000 dólares.

Y es que cualesquiera que sea el resultado final de los comicios, el futuro presidente de EE UU deberá hacer frente a los estragos de la crisis económica y deberá fomentar la recuperación de la actividad tras la pandemia. Un panorama nada sencillo teniendo en cuenta que el PIB estadounidense cayó un 9,5% en el segundo trimestre para subir un 7,4% en el tercero, que la tasa de paro alcanza el 7,9% –pese a moderarse mes tras mes– y que el gasto público está desbocado por la crisis sanitaria derivada de la covid-19.

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