Los coches de segunda mano están en el aire... y a punto de caer

Las compras se han apoyado en las ayudas públicas, y se está acumulando un exceso de oferta

Coches Toyota en un concesionario de Londres.
Coches Toyota en un concesionario de Londres. reuters

Cuando el Coyote de los dibujos animados cae por un acantilado, siempre queda suspendido en el aire brevemente. Ahí es donde está el mercado de coches de segunda mano. El boom por la pandemia lo ha sostenido, pero solo por un tiempo.

La fabricación de coches bajó durante los confinamientos, pero el deseo de evitar el transporte público impulsó la demanda de la segunda mano. Las ventas interanuales subieron un 22% en EE UU en junio, según Edmunds. En Gran Bretaña crecieron casi un 50% interanual en agosto, según Big Motoring World. Carvana, el eBay de los coches usados, vio como las ventas del tercer trimestre subían un 41% interanual hasta los 1.500 millones de dólares. Los precios de la segunda mano en EE UU subieron un 26% de abril a junio, según Moody’s.

Aun así, las ventas se han apoyado en las ayudas a los pobres de EE UU y en las moratorias de crédito para el automóvil británicas, que acaban de ampliarse. Pero estas terminarán en algún momento, y los nuevos estímulos de EE UU no avanzan. Wells Fargo estaba lo suficientemente preocupada por los impagos causados por el desempleo como para dejar de ofrecer crédito a la mayoría de concesionarios de coches independientes en junio.

Ya se está acumulando un exceso de oferta. En EE UU, más de 4 millones de vehículos con contratos de arrendamiento que expiran deben volver al mercado este año. Si los ingresos de los dueños caen drásticamente, es probable que se produzcan embargos, lo que aumentaría aún más la oferta.

Una caída del valor de los coches de segunda mano podría ser nefasta para los fabricantes. El valor tangible de los leasings de BMW, Daimler, Renault y Volkswagen equivale al 60%-150% de su valor bursátil, según UBS. VW dijo en junio que pierde más de 350 millones de euros cada vez que el precio de la segunda mano cae un 10%, porque puede forzar una depreciación de activos. Una bajada del 30% significaría por tanto un golpe de 1.100 millones, más del doble de las pérdidas de la firma en el primer semestre. Y no hay mucho que puedan hacer las empresas para evitarlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías