Google agota su búsqueda de permisividad en los antimonopolio

En un choque similar, Microsoft ganó, pero a costa de ceder el liderazgo en 'smartphones' a Apple

Oficinas de Google en Manhattan, en Nueva York.
Oficinas de Google en Manhattan, en Nueva York. AFP

Google ya tiene su momento Microsoft. El Departamento de Justicia de EE UU la demandará por motivos antimonopolio. La elección presidencial puede hacer poco por la causa de Google, incluso si hay un cambio. Será una lucha larga.

Hasta ahora, Google ha demostrado habilidad esquivando a los vigilantes. En 2012, la Comisión Federal de Comercio (FTC) recomendó demandar al gigante por prácticas anticompetitivas como obstaculizar que sus anunciantes realizaran campañas en plataformas rivales. Pero la FTC se limitó a obtener promesas de Google. Decenas de empleados de la firma entraron en el Gobierno de Obama, y viceversa.

Desde que la FTC declinó proseguir con el caso, el tamaño y la importancia de Alphabet se han disparado. Junto con Facebook, domina la publicidad digital de EE UU. Pero incluso eso subes­tima su control: recibirá más del 70% de los gastos de publicidad en búsquedas este año, según eMarketer. El segundo, Amazon, tiene solo un 16%.

En contraste con Obama, Trump ha presionado a su Administración para controlar a los gigantes de la tecnología, y el fiscal general Bill Barr hizo de demandar a Google una prioridad.
Alphabet puede ganar tiempo desafiando la demanda. Puede que calcule que una Administración con Joe Biden podría ser más comprensiva. Los republicanos, después de todo, han citado el sesgo anticonservador como una de las razones para apuntar a compañías como Google.

Pero incluso si los vientos cambian, Sundar Pichai se enfrentará a una batalla cuesta arriba. Después de 16 meses de investigación, el subcomité antimonopolio del Congreso, liderado por los demócratas, recomendó el día 6 formas de promover la competencia en tecnología, que van desde leyes antimonopolio más duras hasta la posible disgregación de algunas plataformas.
Hace dos décadas, Microsoft se enfrentó al Gobierno por sus casi omnipresentes sistemas operativos. Ganó, pero con un coste: dejó que el iPhone de Apple le robara el liderazgo en tecnología de smartphones. Parece que Google ha agotado su búsqueda de permisividad para evitar un choque similar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías